viernes, 21 de julio de 2017

Exposición de Fotografía: Juana Biarnés. A contracorriente. PhotoEspaña 2017

Las mujeres tenemos tan interiorizado que nuestro trabajo es trivial que somos las primeras que no lo valoramos. Eso le pasó a Juana Biarnés. Después de toda una vida dedicada a la fotografía periodística, un día decidió o se vio obligada a dejar ese trabajo y archivó todos sus negativos sin pensar que podían ser testimonio de toda una época.

Juana Biarnés nació en Terrassa en 1935 y hoy es una apacible anciana que disfruta de todo lo vio, vivió y fotografió durante años. No era muy buena estudiante, así que su padre decidió que le ayudase en sus tareas de fotógrafo deportivo. Le ayudaba con las cámaras, los objetivos y los trabajos de laboratorio. Esa fue su principal escuela, aunque después también completó sus estudios en la Escuela de Periodismo de Barcelona como reportera gráfica. La única mujer de su promoción y una buena fotorreportera. Uno de sus profesores se encargó de que lo fuera.

Momento divertido entre dos toreros. Madrid 1967
Lo que más asco le daba en el mundo era la sangre, así que su profesor Manuel del Arco la envió a un matadero a hacer un reportaje. No le quedaron dudas al señor del Arco de que la señorita Biarnés sería una gran fotorreportera.

Pilar Miró, realizadora de televisión. Madrid 1970
Mientras era estudiante siguió colaborando con su padre como fotógrafa deportiva y trabajando por su cuenta en cuántos reportajes pudiera. No le era fácil y a menudo se encontraba con la hostilidad de los hombres, principalmente de los árbitros, para que entrase en los campos de fútbol y en cualquier otro dominio masculino, a pesar de que esta acreditada como periodista.

Inundaciones Terrassa, 1962


Estas dificultades no mermaban su entusiasmo y tampoco quiso nunca que condicionasen su manera de ser y de expresarse, incluso su manera de vestir. Nunca quiso masculinizarse y se presentaba en el “campo de trabajo” con sus vestidos y sus faldas con vuelo y sus tacones y sus bolsitos, además, claro está, de las cámaras, objetivos y flashes.


Su primera gran oportunidad fue fotografiar unas terribles inundaciones que sufrió la comarca del Vallés en 1962 y especialmente su ciudad, Terrassa. 800 muertos e incalculables daños materiales. Su reportaje se emitió en el telediario (de la única cadena de televisión) y en prime time. Trabajó también en el diario Pueblo, que a pesar de ser un periódico del Sindicato Vertical, siempre ha tenido fama de mantener una cierta calidad y ser una gran escuela para periodistas.

Sammy Davis Jr. Toledo 1967
Fundó también su propia agencia y fue la fotógrafa personal de Raphael que, en aquélla época, era el artista más cotizado de España, con más proyección internacional y más protegido por el régimen franquista del que ejercía de embajador de facto. Eso le permitió acceder a todos los famosos internacionales que aparecían por España y a fotografiar sus fiestas, pero sin flash para no molestarles.

Tom Jones, Madrid 1969
Fue amiga personal de Lola Flores, de la duquesa de Alba, de Sara Montiel. Fotografió a los Beatles, Audrey Hepburn, Nureyev, Polanski, Jacqueline Kennedy. Sus fotografías demuestran que, bajo la dictadura de Franco, había algunos que vivían muy bien. Y se ponían por montera la moral rancia y represora de falangistas y curas afectos al régimen.

Rocío Dúrcal, Madrid 1969
Nada de esto quita ningún valor a sus fotografías porque siempre supo mantener su objetividad y reflejar situaciones atroces, como la del trabajador discapacitado. No obstante, a pesar de su éxito, en 1985, desengañada de tener que fotografiar siempre lo mismo decidió dejar su actividad y archivar todos sus negativos. Debemos agradecerle que los conservara y que no se perdiesen en alguna mudanza como ha ocurrido tantas veces.

Trabajador discapacitado. Madrid 1967

Allí se quedaron guardados hasta que en 2012, con motivo de la conmemoración de la tragedia de las riadas del Vallés, un fotógrafo, Cristóbal Castro le preguntase, por casualidad, si conservaba algún documento para la exposición conmemorativa. De esta manera toda esta riqueza documental que ahora se exhibe reapareció. Yo creo que si Juana Biarnés hubiera sido un hombre, antes de archivar su trabajo de 30 años, le hubiera dado alguna publicidad, hubiera sabido venderlo de alguna manera. Ella, sin embargo, se conformó con la discreción y el silencio.

Joana Biarnés hoy.

Bienvenida sea la hora en que rompamos con esa discreción y con ese silencio. Por esas mujeres que trabajaron tanto sin tener conciencia de la valía de su trabajo. 



La Lonja
Plaza del Pilar, Zaragoza.
Hasta el 10 de septiembre de 2017

miércoles, 19 de julio de 2017

Ensayo: El capitán Trueno. Tras los pasos del héroe



Creo que no somos conscientes de la cantidad (y calidad) de influencias que cualquier obra de creación debe de tener para poder llegar al público. Nos parece fácil inventar un personaje que viva aventuras y nos entretenga por un rato, pero el autor ha debido de leer mucho y ver mucho para poder llegar a darle vida a un personaje sólido. Esa era la intención de esta exposición realizada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que el público conozca un poco más, el proceso de creación, muy complejo de El Capitán Trueno.


El Capitán Trueno empezó a publicarse en 1956. La editorial Bruguera encargó la creación de un héroe al guionista Víctor Mora y al ilustrador Ambrós. Tuvo muchísimo éxito y en tirada semanal, llegó a los 350.000 ejemplares. Siempre condicionado por la censura de la época, el héroe debía defender los valores del catolicismo contra todo infiel, principalmente musulmán. Sin embargo, los autores se las arreglaban para incluir referencias más universales, en aventuras que se desarrollaban por todo el mundo, donde los protagonistas encontraban a personajes más o menos turbios entre los enemigos y también entre los amigos.


Todos los personajes representan arquetipos. El capitán Trueno es un caballero medieval, curtido en las Cruzadas, noble, generoso y valiente. Acompañado por dos fieles amigos, Goliath y Crispín, encargados de poner la fuerza, el corazón, la astucia y el humor en todas las aventuras. También está la dama, Sigrid que llegará a ser reina de Thule. Una reina independiente, sabia y justa; que sabe luchar y sabe perdonar. Como compañera del mejor caballero no podría ser de otra manera.


La exposición estaba dividida en tres ámbitos diferenciados. El primero de ellos se refería a todas las influencias literarias del capitán, ya que su pasatiempo favorito, como consta en algunas de sus aventuras, es la lectura. Además, un combatiente vagando por el mediterráneo debe de recordarnos inmediatamente a Ivanhoe y a Ulises.


Los  otros dos ámbitos eran la arquitectura y la tecnología. El capitán Trueno viaja por todo el mundo incluida la lejana China y allí admira su Gran Muralla; también conoce las tradiciones y la mitología vikinga y hasta se enfrenta con unos peces-hombres. Viaja en globo varios siglos antes de que se invente y es muy receptivo a los descubrimientos científicos. Qué manera tan excepcional de descubrir el mundo sin televisión y sin internet. El capitán Trueno, sin duda, fue todo un héroe de los que ya no hay, de los que nunca hubo.


La exposición mostraba también las ilustraciones originales y algunas primeras ediciones. Para quienes no pudieron verla se ha editado un precioso catálogo también. Aunque la exposición ya haya terminado, siempre es tiempo de volver a leer al capitán Trueno. 


lunes, 17 de julio de 2017

Cine: El editor de libros de Michael Grandage (2016)

Esta es una historia de amor entre dos hombres. No es amor homosexual. Es más una relación paterno-filial o entre hermanos o entre camaradas dedicados a la literatura. Una amistad sólida pero que también sufrió por la personalidad arrolladora de uno de ellos. 

La película es un biopic clásico. Muy bien fotografiada, con un tono ocre, de atardecer constante, propicio para la nostalgia que se adivina. Los caracteres de los protagonistas no podrían ser más opuestos. El escritor Thomas Wolfe, interpretado por Jude Law, es un torbellino de creatividad en plena juventud y efervescencia. Histriónico, manipulador y abusivo que seduce por igual a hombres y mujeres.


Por el contrario, el editor Max Perkins (Colin Firth) es la calma y el sosiego, la familia y el hogar que Wolfe necesita y que sabrá aprovechar. Es el hombre escondido bajo su sombrero, que no tiene que gritar para que le escuchen porque, tanto en su casa como en su trabajo, tiene una sólida reputación. Ha descubierto y lanzado a la fama a Hemingway y a Scott Fitzgerald, es un padre de familia cariñoso y un esposo atento.


Quizá es esta contraposición de caracteres lo que hace que los personajes sintonicen tan pronto y tan profundamente, de manera que su relación también repercute en la relación que mantienen con sus parejas. Laura Linney interpreta a Louise Perkins, la esposa del editor. Esposa tradicional y madre de varias hijas adolescentes, también es escritora frustrada, quizá por falta de talento o quizá por falta de tiempo con una familia tan numerosa. Es una pena que su papel no tenga más desarrollo porque siempre es muy interesante ver a Laura Linney. Nicole Kidman es la amante de Wolfe, Aline Bernstein y también pone en su papel la vehemencia y la pasión que sentía por Wolfe.


Papeles muy pequeños pero destacables. Aline es una mujer muy atractiva pero tiene 20 años más que Thomas Wolfe. Es judía. Ha estado casada con un hombre de buena posición y ha tenido hijos que son ya mayores. Cuando conoce a Wolfe decide abandonar su vida cómoda y arriesgarlo todo por él. Aunque es consciente de que él terminará dejándola, no se podía imaginar que fuera por su amor-amistad con el editor. Antes de que todo esto suceda, la esposa de Perkins le aconseja que vuelva con su marido. Es una escena breve pero conmovedora que pone de manifiesto la precariedad de la vida de las mujeres que dependen del dinero y el amor de los hombres.



No es una película excepcional, pero tiene buenas interpretaciones y una puesta en escena más que correcta. En realidad, se habla poco de literatura y enfatiza más en la relación entre los hombres. Pero también muestra el trabajo de un editor. Básicamente, en el caso de Perkins, era cortar, cortar y cortar la implacable verborrea de Wolfe. Tengo que leer algo de Wolfe. Recomendable. Además, por una vez el título en castellano es mejor que en inglés. 


viernes, 14 de julio de 2017

Cine: Wonder Woman de Patty Jenkins (2017)

Yo le reprocho a esta película que sea excesivamente larga. Entiendo que es la primera dedicada al personaje y que el director, el productor o el guionista hayan decidido que, desde el principio, tenemos que saber de dónde viene la protagonista y hacia dónde va, pero podían haberlo acortado un poco. 

Visualmente es espectacular, como corresponde a una peli de superhéroes, especialmente en las escenas de pelea, pero la pareja protagonista cae frecuentemente en recursos muy manidos. Caritas, morritos, ojitos y tartamudeos varios han servido para componer a estos protagonistas, pero yo me quedo con la interpretación de Elena Anaya como doctora Poison.


Respecto a la interpretación de Chris Pine como el piloto estadounidense Steve Trevor, no aporta nada nuevo. Es el americano simpático, un poco canalla pero de buen corazón, dispuesto a meterse en líos por el bien de la humanidad. Demasiado parecido al personaje que interpreta en Star Trek.


Gal Gadot es la princesa Diana de Temiscira, una amazona. Las amazonas que yo conocía formaban parte de una tribu de guerreras mortales que una vez al año mantenían relaciones con otra tribu vecina para evitar su extinción. Los niños varones nacidos no tenían un buen destino, pero las niñas eran integradas a la tribu de las amazonas para comenzar su adiestramiento como guerreras.


En esta película, sin embargo, las amazonas han sido creadas por Zeus como seres inmortales destinados a controlar a Ares, dios de la guerra y a tratar de refrenar el instinto de destrucción de los hombres. Diana es hija de Zeus y de la reina Hipólita y es la única amazona que ha nacido en su tribu, por esto sus poderes son especiales y la convierten en Wonder Woman. Como hermanastra de Ares será la única amazona capaz de destruirle. Pero cuando lo haya hecho ¿desaparecerá también el instinto de destrucción de la humanidad?



Parte de las buenas críticas que ha obtenido la película se han centrado en destacar el papel de Diana de Temiscira como un icono feminista. Yo no lo considero así. Existen distintas tendencias en el feminismo, pero todas deben de compartir algo esencial, la preocupación por las otras mujeres. Algo que Wonder Woman no hace porque está más preocupada por salvar a la humanidad. Más bien me parece que es lo que es, un icono estadounidense. Una parte esencial de su mitología donde lo principal es la lucha y el triunfo individuales, el sacrificio por la patria o por el bien de la humanidad. Demasiado bonito para ser verdad. 


Dirección: Patty Jenkins
Guion: Allan Heinberg sobre los cómics de Wonder Woman
Música: Rupert Gregson-Williams
Fotografía: Matthew Jensen
Intérpretes: Gal Gadot, Chris Pine, David Thewils, Danny Huston, Elena Anaya. 

miércoles, 12 de julio de 2017

Cine: Hamlet de Celestino Coronado (1976)

Sin duda, esta es la más extraña, hipnótica y psicoanalítica película que he visto en mi vida. Es una película de 1976, filmada en 16 milímetros y durante 7 días, con un presupuesto escasísimo de 2.700 libras. El director fue Celestino Coronado, también escritor, actor, mimo y director artístico de la Compañía de Linsay Kemp, con quien también preparó otra versión de El sueño de una noche de verano. Para graduarse en el Royal College of Art dirigió esta película de apenas 60 minutos. 

Lo primero que me llamó la atención de esta película es que Helen Mirren desempeña dos papeles. Es Gertrudis, la madre de Hamlet que ha vuelto a contraer matrimonio con el hermano y asesino de su marido, y Ofelia, la prometida de Hamlet, que termina suicidándose. Me resultaba extraño que una actriz desempeñara al mismo tiempo dos papeles tan diferentes. Pero para Helen Mirren no hay nada imposible, aunque ella esté deseando y esperando interpretar algún día al mismo Hamlet. No sería la primera mujer que lo hace. Incluso en España, hace unos años, Blanca Portillo se atrevió con el papel.



Helen Mirren interpreta a Gertrude como una mujer madura, consciente de su sensualidad, aunque sabe ocultar perfectamente bajo una apariencia de ingenuidad, su capacidad de manipulación y el poder que tiene sobre los hombres. No es una pobre viuda que ha tenido que acceder a un matrimonio de conveniencia, sino, probablemente, una mujer que ha sabido utilizar su sexualidad para no quedarse fuera del juego del poder. En una de las escenas, Gertrude duerme y se convierte en el cadáver de Ofelia que acaba de suicidarse. Quedan así perfectamente unidas, intercambiables, como si estuviera asumido, desde el principio, que el destino de cualquier joven rubia tonta, inocente y enamoriscada del primero que llega, fuese indefectiblemente convertirse en una mujer manipuladora, consciente de que su atractivo sexual es su único poder.


Otra extrañeza más de esta película es que unos hermanos gemelos, Anthony y David Meyer, interpretan el papel principal: Hamlet. Así, exhibiendo la bipolaridad del alma de los personajes mediante el juego de los dos actores gemelos, se obtiene una interpretación más psicoanalítica de la propia película. Hamlet vestido de negro (Anthony) y Hamlet vestido de blanco (David) representan el alma desgarrada por el dolor. Ambos se colocan frente a la lasciva Gertrude y la casta Ofelia, que son caras de la misma moneda o la misma mujer en diferentes momentos de su vida. Desde el primer momento los gritos desgarradores y la desnudez total de Hamlet nos ponen delante de su desesperación y de la necesidad de vengar la muerte de su padre y castigar la deslealtad de su madre.


No cabe duda de que, en su momento y ahora también, es una película de vanguardia. Con una fotografía muy arriesgada y realizada con una considerable pobreza de medios y una gran creatividad. Dirigida también a provocar al público por la crudeza de sus desnudos y una puesta en escena minimalista pero con unos efectos visuales psicodélicos y perturbadores. Todo en esta adaptación de Hamlet produce vértigo y desasosiego: dos actores interpretan un papel y una actriz interpreta dos papeles. No es fácil seguirla aunque se conozca la historia.


Dirección y Guión: Celestino Coronado (Teatro: William Shakespeare)
Música: Carlos Miranda
Fotografía: R. Anthony, Andy Humphreys, Richard Perrin, Robina Rose
Intérpretes: Anthony Meyer, David Meyer, Helen Mirren, Quentin Crisp y Barry Stanton.

lunes, 10 de julio de 2017

Camino de Santiago, Vía aragonesa. Tercera etapa: Atarés-Santa Cruz de la Serós

Empezamos esta etapa en Atarés, pero no caminaremos hacia el oeste todavía. Nos desviamos en dirección Sur para llegar al monasterio de San Juan de la Peña y al pueblo de Santa de la Serós. Una de las principales diferencias entre esta vía y el resto de caminos de Santiago y que me llama mucho la atención, es la ausencia de cultivos durante todo el camino. Es lógico en tierras de montaña. En las sierras, el cultivo es muy difícil y el bosque puede estar lleno de peligros. Así que no es extraño que, al tratarse de un camino de peregrinación religiosa los caminantes se desviasen para encontrar refugio y alivio en lugares mágicos, aunque el desvío les costase mucho tiempo. Esto puede dar idea de la dificultad de la vida en estas tierras hasta que el turismo comenzó a explotarse como industria. 

Atarés

La etapa es dura. Desde Atarés hasta San Juan de la Peña hay unos 9,5 kilómetros de subida. Más o menos pendiente pero, eso sí, subida constante. Lo único que tuvimos a nuestro favor fue la persistente amenaza de lluvia y que el día estuviese nublado. Es de agradecer que durante tantos kilómetros el sol de julio no apareciese, haciendo el camino mucho más agradable.

Y así la primera parte de la excursión
Excepto un par de kilómetros que tuvimos que hacer por la carretera, el camino discurre por bosque protegido. En realidad es el Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel. Es una representación de lo que se llama bosque mixto, los paisajes mediterráneo y atlántico unidos pero perfectamente distinguibles en la media montaña pirenaica. Y sí, al final salió el sol. 


El bosque mediterráneo se desarrolla en la solana sur y está formado por arbustos de boj, tomillos, aliagas. En la parte norte, mucho más húmeda hay principalmente abetos, hayas y también álamos. Parte de la sierra está formada por conglomerado resultante de la erosión y depósito de cantos rodados por los ríos pirenaicos, durante milenios.

Acebo

Musgo
Llegamos al Monasterio nuevo y a la Pradera de San Indalecio, donde descasamos un rato antes de seguir camino. Esta vez no hemos visitado los monumentos principales, lo haremos en la siguiente etapa. Como curiosidad diré que hace tiempo en la pradera había muchos más árboles que hoy y que cada uno de ellos pertenecía a un pueblo de la redolada. El día de la romería de San Indalecio, cada pueblo debía sentarse a comer a la sombra de su árbol. Hoy hay unas mesas y bancos de madera que facilitan el descanso.

La fachada barroca del Monasterio nuevo
Seguimos el camino hacia Santa Cruz de la Serós, 5 kilómetros más, pero antes disfrutamos de un vista espléndida desde el balcón del Pirineo. Allí, en un mesa de mármol están indicadas las cumbres principales. 

Sin palabras


Yo propondría restaurarle su verdadero nombre a Santa Cruz de la Serós ya que Serós es una deformación de sorores. El pueblo se formó alrededor del Monasterio de monjas benedictinas de la Santa Cruz. Al parecer San Juan de la Peña fue un monasterio mixto, pero algún tiempo después las monjas fueron trasladadas a este otro monasterio.

Santa Cruz de la Serós
Santa Cruz de la Serós fue un monasterio muy importante durante el siglo XI. Allí, después de enviudar, terminaron sus vidas mujeres de la realeza aragonesa, aunque manteniendo su influencia. Así, lo hizo doña Sancha, hija, hermana y tía de reyes. De ella y de su sarcófago que, actualmente, está en Jaca ya he hablado en el post dedicado a la segunda etapa, Jaca-Atarés. Es de los pueblos mejor conservados del Pirineo y su caserío es espectacular, especialmente por la variedad de chimeneas trococónicas y sus espantabrujas. 

Chimeneas y espantabrujas
Hay también una pequeña iglesia dedicada a San Caprasio también del siglo XI, ejemplo de románico lombardo. Tanto en el exterior como en el interior no hay ninguna decoración, excepto con arquillos que rodean todo el exterior. No es muy habitual encontrar iglesias en el Pirineo aragonés con este estilo proveniente de la región italiana de Lombardía y que se extendió también por Cataluña. Muy bonita. Pero respecto a los monumentos, en la siguiente etapa, haremos las visitas guiadas, así que hablaré de ellos más adelante. El programa Chino Chano de Aragón TV también hizo esta etapa, pero en sentido inverso, aquí está el enlace: Chino Chano, Santa Cruz de la Serós-San Juan de la Peña

San Caprasio


Si el principio de la etapa fue duro, el final lo era un poco menos. Resumiendo diré que todo lo que subimos, al final lo teníamos que bajar y que la bajada era de piedra suelta. De esa puta piedra suelta que te hace trastabillar y retorcerte los tobillos constantemente. Dejando aparte el sarcasmo, la etapa fue preciosa y además hay cosas peores que subir y bajar.

Final de etapa
Los monitores no tuvieron un día fácil y hay que agradecerles que siguieran adelante. Nada más comenzar la etapa, una de las caminantes, con mucha experiencia en la montaña, comenzó a sentirse mal. Un ahogo al principio, un fuerte dolor en el costado después. A pesar de los intentos de reanimarla y de la asistencia del 112 y la Guardia Civil, murió. Yo no la conocía, pero algunos de los caminantes y los monitores sí. Difícil tuvo que ser la experiencia de intentar sujetar a alguien a la vida y que, al final, se vaya porque era su momento. Quede como consuelo que murió haciendo lo que le gustaba y que no estaba sola. Caminante, dondequiera que estés, que tengas buen camino. 
Estas flores son para ti.

Madreselva

Próxima etapa, 9 de septiembre
San Juan de la Peña-Santa Cilia de Jaca



jueves, 6 de julio de 2017

Exposición Fotografía: Con los ojos bien abiertos. Cien años de fotografía Leica - PhotoEspaña 2017

En el año 1900 se construyó la cámara Mammoth para realizar una sola fotografía, de la que he hablado en este post xxxx. Catorce años después, las necesidades eran diferentes y se diseñó una cámara compacta y funcional que facilitase la realización de varias tomas en 35 milímetros. Una era estadounidense, la otra alemana.


Su creador fue Oskar Barnack y quería una cámara rápida y sobre todo capaz de almacenar las tomas dentro de ella misma, de manera que, después, se pudiese llevar el carrete a revelar a un laboratorio. Una filosofía completamente distinta a la cámara de fuelle y placas. Un pequeño fotograma ampliable a la dimensión que el cliente quisiera.


La I Guerra Mundial y, sobre todo, las dificultades de la posguerra impidieron que la cámara se comercializase antes. No fue hasta 1925. Pero cuando se comercializó cambió de manera significativa el acercamiento de profesionales y aficionados a la realidad de la toma fotográfica. Era pequeña, manejable y fácil de transportar en el bolsillo del abrigo de un caballero o en el bolso de una señora. Yo hoy hago lo mismo con mi pequeña cámara digital, siempre preparada para disparar. Con esto quiero decir que la revolución Leica todavía tiene su sitio en el mundo fotográfico.

Umbo

La vida, en el período de entreguerras, llevó un ritmo frenético en avances tecnológicos y también en cuestionamientos políticos y sociales. Automóviles, trenes y aviones se encargaban de facilitar la movilidad de los seres humanos a velocidades de vértigo y toda aquella vorágine necesitaba ser documentada de manera igualmente rápida. Una “nueva forma de mirar” a viejos y nuevos problemas. Toda una revolución visual.


Se presentan en la exposición unas 400 fotografías, la mayor parte de ellas son copias de época. Abarcan todos los temas interesantes para esa nueva forma de mirar. El paisaje, el retrato, pero también el reportaje periodístico y la fotografía más intimista. Fotógrafos de prestigio y también anónimos, fotografía en color y en blanco y negro. Cien años dan para mucho.


Reportajes sobre los grandes eventos deportivos característicos del siglo XX, como las Olimpiadas de 1936 fotografiadas por Lothar Rübelt, considerado todavía un referente, capaz de detener el movimiento de los deportistas y dejarlo suspendido en el tiempo con una absoluta nitidez.



Fotografías míticas como la del miliciano muriendo de Robert Capa u otras  que nos hicieron ver la victoria, como la de Alfred Eisenstaedt. 



Entre los reportajes políticos, destacan las fotografías del Che, tomadas por Alberto Korda, junto a las hojas de contacto.




También hay espacio para fotografiar el horror, producido en cantidades industriales durante el siglo XX. George Rodger fue el primer fotógrafo en entrar en el campo de concentración de Bergen-Belsen, tras su liberación. Sus fotografías de cadáveres apilados se publicaron en Time y Life. O la celebérrima foto de Nick Ut de la niña Kim Phuc abrasada por el Napalm, durante la guerra de Vietnam.

Nick Ut

La Leica permitía invadir el espacio íntimo de otro cuando estaba desprevenido y además permite que el fotógrafo pueda escapar casi sin ser visto. De las fotografías más recientes me impresionaron mucho los retratos de Bruce Gilden. Son retratos en primer plano, de cinco mujeres, abrumadores. Se acerca tanto a sus retratados que parece agredirles. Desasosegantes.

Bruce Gilden




La exposición se complementa con documentos y distintos modelos de cámaras fotográficas Leica. Una exposición heterogénea e inabarcable en una sola visita. 

Michel Vanden Eeckhoudt
Espacio Fundación Telefónica
Fuencarral 3, Madrid
Hasta el 10 de septiembre de 2017