lunes, 11 de diciembre de 2017

Exposición: Dicen que hay tierras al este. Palacio de Sástago.

El Palacio de Sástago había estado cerrado unos meses y ahora se reabre con la exposición “Dicen que hay tierras al este”. Preparar una exposición, sin duda, lleva muchos meses pero ésta no ha podido ser más oportuna. Se tratan en la exposición los vínculos históricos, económicos y culturales entre Aragón y Cataluña, sólo desde los siglos XVIII al XX. Aun así, es una exposición muy extensa e interesante.


Está dividida en doce ámbitos. Desde las relaciones mercantiles a través del Ebro al patrimonio cultural, pasando por el exilio austracista. Los catalanes y aragoneses que tuvieron que abandonar su tierra después de haber perdido la guerra contra la dinastía Borbón; también está presente Agustina de Aragón, los Sitios de Zaragoza y la solidaridad de los aragoneses con los catalanes como consecuencia de los bombardeos de Barcelona por Espartero o la ayuda de Cataluña al frente aragonés durante la última Guerra Civil.


Épocas dolorosas que vivimos juntos. Épocas de grandes relaciones bidireccionales, en una simbiosis beneficiosa para ambos. Pintores, escultores, músicos y escritores; también políticos y militares. Esculturas de Pablo Gargallo y el retrato del General Ricardós pintado por Goya. Obras del oscense Ramón Acín. Y muy pocas mujeres. La ya mencionada Agustina de Aragón y alguna fotografía de la actriz Margarita Xirgú en el Centro Aragonés de Barcelona y poco más. Buscando con más ahínco quizá hubiesen encontrado más.


También se exponen algunos objetos personales de Juan Prim y Prats, personaje histórico con varios título nobiliarios e incluso Grande de España. Para la Wikipedia, militar y político liberal español y para la Vikipedia, militar y político catalán con gran influencia en la política española del siglo XIX. Propuso la independencia para Cuba si así lo decidía el pueblo cubano en referéndum y también fue decisivo en la entronización de Amadeo de Saboya como rey de España (aquel fracaso). La historia de España en el siglo XIX fue muy problemática, ¡cómo estarían las cosas que varios candidatos rechazaron el trono! Además en aproximadamente 70 años, cuatro presidentes de gobierno fueron asesinados: el propio Prim, Cánovas, Canalejas y Dato.

Juan Prim y Prats
La pieza que más me ha gustado es esta escultura de un don Quijote agonizante. No le voy a buscar ningún simbolismo, simplemente es preciosa. Aunque en las fotografías no se aprecie bien, tanto el metal como el vacío contribuyen a formar la imagen que vemos. Hay también un traje de buzo del siglo XIX, de los que se utilizaban para reparaciones en el Canal Imperial.



Una exposición muy recomendable. Yo ya he ido tres veces y no la he visto todavía entera; hay mucho público y esto dificulta la visita. En Zaragoza, ha sido un éxito. Sin embargo, esta declaración de amor a Cataluña no creo que fuera bien recibida hoy allí. Aquí vino a inaugurarla Serrat, que hoy es considerado fascista en su tierra.


El 20 de octubre de este año 2017, el titular de eldiario.es sobre la inauguración de esta exposición era “Aragón declara su amor por Catalunya”. A mí hace tiempo que se me terminó el amor por Cataluña. Concretamente cuando un catalanet me quiso explicar que Fernando el Católico, Fernando de Aragón, había sido (como su propio nombre indicaba), rey de Aragón pero no de Cataluña. Todavía me estoy riendo de la incapacidad de este sujeto para consultar, siquiera, la Wikipedia.


Fernando el Católico, rey de Aragón, de Cerdeña, de Mallorca, de Valencia, de Nápoles y de Navarra, príncipe de Gerona, conde de Barcelona y alguna cosa más. 

Esto es una anécdota provocada por un taujà, palurdo en catalán, pero no podemos olvidar que otros más formados y con más estudios, se han inventado aquello de la Corona catalano-aragonesa, que nunca existió pero que ha calado en la población. Además, la perturbación que vivimos después de la asonada puigmontina no es una anécdota. Ha creado una fractura evidente dentro de la sociedad catalana y todos sufriremos sus consecuencias por muchos años.


No creo que se deba diagnosticar a los colectivos humanos como se hace con los individuos. Pero esto no se va a poder entender si no lo consideramos una especie de neurosis colectiva obsesiva, alimentada durante años desde asociaciones culturales y colegios dedicados a adoctrinar, a recatalanizar según el programa diseñado por Jordi Pujol publicado en la prensa en 1990 y cuyo pdf se puede descargar aquí. En ese proceso de recatalanización era imprescindible construir o reconstruir un enemigo que sirviera de chivo expiatorio. Espanya ens roba


Lo terrible del caso es que, desde 1978,  hemos dejado que esta neurosis creciera porque hemos asumido como nuestras las culpas del franquismo. El franquismo reprimió a catalanes y vascos, es indudable, pero al resto de españoles también. Nos robó los símbolos que eran de todos y los utilizó en su provecho. Por eso, durante años hemos sido reticentes a pasear la bandera constitucional, a identificarnos como españoles y a asumir nuestra historia, con sus fracasos y sus grandezas, sin delirios ni añoranzas imperialistas, asumiéndola críticamente, como debería ser.

Paradójicamente en Zaragoza, donde sopla cierzo día sí y día también, me costó varios días conseguir esta foto. No se desplegaba la bandera. 

Y durante años también, hemos dejado que los nacionalismos periféricos nos mirasen por encima del hombro y nos hemos sentido culpables porque Franco no les dejase hablar en vasco o en catalán, olvidándonos de que tampoco nos dejaba hablar en castellano. Así que, aprendimos a respetar unas diferencias creyendo que nos enriquecían culturalmente a todos, pero al final ha resultado que sólo ocultaban una supuesta superioridad. Hemos permitido que, en cierta manera, esos nacionalismos reprodujesen las estrategias franquistas de inventarse una historia y unas identidades excelsas y grandilocuentes, víctimas sojuzgadas por lo castellano o lo español.

Agustina de Aragón por Juan Gálvez
Yo nunca había creído en la hispanofobia de los catalanes, pero tal y como van las cosas no me quedará más remedio que reconocer lo equivocada que estaba. Soy de la generación que creció amando a Lluís Llach y que sentía la Nova Cançó como algo suyo, aunque no hablásemos catalán; de los que aceptamos con normalidad (y que todavía seguimos haciéndolo) el trilingüismo en Aragón; de los que apreciamos la literatura catalana, las dos, la escrita en catalán y la escrita en castellano; y de los que, engañados por Cataluña, pensábamos que su proyección exterior era algo nuestro, de todos los que la apoyábamos.


Al final, parece que han utilizado, otra vez, nuestra buena fe y la confianza que teníamos en ellos, para intentar hacerse un huequito en Europa. Aunque con el dineral gastado en “embajadas” lo único que hayan conseguido es que les apoye la ultraderecha más rancia, ¡vaya triunfo! Vergüenza ajena daba ver, esta última semana, a una líder política de la izquierda catalana paseando del bracete por Bruselas con la ultraderecha. Por supuesto me dicen que todos los catalanes no son catalanistas. Pero el resto tampoco es que se haya mostrado abiertamente constitucionalista durante todos estos años. Y no hay que olvidar que, por supuesto, afortunadamente para todos, no tenían una pistola en la nuca y podían expresarse en libertad. Lo que me lleva a pensar que gran parte de ellos estaba en silencio esperando ver hacia dónde se inclinaría la balanza para apostar a caballo ganador. Seré malpensada, sin duda.

General Ricardos de Goya

Respecto a la declaración de amor hacia Cataluña, yo tengo muy claro que en el siglo XXI, intentar seducir a quien no quiere ser seducido es acoso y me queda muy claro también que Cataluña ni quiere ni necesita nuestro amor. Así que no me queda más que decirles adiós. Que su república y su independencia les sienten bien porque ahora ya no sólo hay tierras al este. Si tenemos que irnos de Aragón podemos elegir norte, sur y oeste. Así que,…que tingueu sort i que trobeu el que us va mancar en nosaltres. Adéu siau! Pero no dejéis de visitar la exposición. Además han editado un catálogo muy completo. Otra cosa, hoy 11 de diciembre de 2017, expira el plazo para la devolución de las obras de Sijena. ¿Veremos otra maniobra marrullera por parte de las autoridades catalanas o de los pacíficos ciudadanos catalanes?



"Dicen que hay tierras al este"
Vínculos históricos entre Aragón y Cataluña. Siglos XVIII al XX
Palacio de Sástago, Zaragoza
del 20 de octubre de 2017 al 7 de enero de 2018.

Petronila, reina de Aragón y condesa de Barcelona. Contigo empezó todo

viernes, 8 de diciembre de 2017

Cine: Asesinato en el Orient Express de Kenneth Branagh (2017)

Debe de ser difícil innovar a la hora de meterse en la producción de una nueva versión de un clásico del cine y de la literatura. No he seguido exhaustivamente la carrera de Kenneth Branagh como director pero me sorprende en sus últimas películas el tratamiento tan clásico que ha elegido. Después de ver Mucho ruido y pocas nueces o La huella (magnífica) o En lo más crudo del crudo invierno y ser consciente de su pasión por Shakespeare, nunca conseguiré entender su versión de La cenicienta

A veces pienso que estos directores deciden hacer un cine más comercial, puntualmente, para poder luego dedicarse a proyectos más arriesgados sin comprometer su dinero. No sé. En cualquier caso, esta vez Branagh también ha elegido otro clásico de la literatura inglesa y del cine. Agatha Christie.


Asesinato en el Orient Express es la décima novela protagonizada por el detective belga Hercule Poirot. La escribió en 1934 y se basó para ello en un caso real. El secuestro y muerte del hijo de Charles Lindbergh, cuando el crío tenía año y medio. Conmocionó a la opinión pública.


El referente mítico para esta película es la que rodó Sidney Lumet en 1974 con un porrón de estrellas de Hollywood, como esta vez. En la comparación entre ambas, yo creo que la versión de Branagh sale bastante bien parada. No puedo evitar decir que le sobra algo de metraje y que en 90 minutos podía haberse lucido igual, pero ya me parece que llego a la obsesión con la duración de las pelis.


La ambientación, la fotografía, las interpretaciones, todo es de primera calidad. El reparto es espectacular pero, al tratarse de una película coral, apenas pueden lucirse. Sin dudarlo, destaca Michelle Pfeiffer que, incluso, se parece físicamente a Lauren Bacall (que lo interpretó en la versión de 1974). Y echo de menos que Judi Dench no haya podido dar un recital interpretativo, otra vez será.


Ha habido algunos cambios y adaptaciones para actualizar la peli. Por ejemplo, un personaje es interpretado por un actor afroamericano y no recuerdo que en la versión anterior uno de los personajes compartiese simpatías con los nazis, pero en lo sustancial esta versión es muy fiel al libro. Quien más cambiado está, sin embargo, es el propio Poirot. Y no hablaré de su bigote. 


Durante la peli asistimos a su transformación, a su humanización. Empieza con una exhibición de lógica y arrogancia aplastantes pero, poco a poco, claudica ante la brutalidad del asesinato. Añora a Catherine a la que no conocemos. Probablemente un amor de juventud. Pero es al final, cuando resuelve el caso, cuando sus principios morales se apoderan de su lógica punitiva. Y sufre y deja la sentencia final para otros. No puede condenar a quienes han sufrido tanto, aunque hayan cometido un hecho tan terrible.


Recuerdo de la versión anterior un ambiente mucho más claustrofóbico; pero, en ésta, aunque se sigue rodando en los vagones del tren, inmovilizado por una avalancha de nieve, los planos cenitales evitan esa sensación. Película muy recomendable, además los exteriores en las primeras escenas se rodaron en Malta y yo adoro Malta. 



Hablando de otra cosa, no creo que la película sirva para restablecer el verdadero Orient Express. Se inauguró en 1883 y era el tren más lujoso de la época, para burgueses y aristócratas europeos. Hablar del Orient Express nos remite a viajes exóticos, a otra manera de viajar sin prisa que los aviones y los trenes de alta velocidad han finiquitado. Su ruta principal, la más literaria, conectaba París con Estambul, aunque hubo también otras, por toda Europa que, lamentablemente, dejaban fuera a España. A finales de 2009, ¡sí, siglo XXI!, el Orient Express realizó su último viaje. París-Viena.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Ensayo: Comme un chant d'espérance de Jean d'Ormesson

El autor.-
Jean d’Ormesson es un escritor francés, miembro de la Academia. Fue también catedrático de filosofía y director del periódico Le Figaro. Propuso para su entrada en la Academia a Marguerite Yourcenar que fue la primera mujer en hacerlo. En una entrevista dada a El cultural, en 2012, se definía como un hombre de derechas con creencias de izquierda y consideraba que la vida era como el matrimonio, los primeros cuarenta años son muy difíciles pero luego todo se arregla y funciona muy bien. Tiene 92 lúcidos años. No ha sido muy traducido en España. Su obra más conocida aquí es La historia del judío errante. 

Mi opinión.-
Es curioso que en el inicio de este libro, el autor confiesa que quería escribir una novela sobre la nada. Paradójicamente (o no), le ha salido un ensayo sobre cuál es el origen del universo, cuál es el sitio de los humanos en él y qué debemos pensar de la existencia de Dios. Creo que, por su trayectoria como catedrático de filosofía, este desvío no ha sido involuntario.

Descendimiento (fragmento). Van der Weyden 
En un tono distendido y no por ello menos profundo y erudito, el autor se sumerge en la ciencia más especializada para explicar el origen del universo y encuentra un cierto paralelismo con la explicación religiosa de ese origen. Así, si para los filósofos antiguos como Parménides el universo era eterno, existió siempre y siempre existirá, para la iglesia (católica) Dios es creador del mundo, estableciendo un principio y un fin para el mismo, y entre ese principio y ese fin, encontramos la historia, el relato del universo, donde el ser humano se ubicará.

Cristo de Cellini. El Escorial
A pesar de su lejanía con la Biblia, matemáticos y cosmólogos de última generación coinciden en que el universo tiene, o tendrá, principio y fin. También afirman que, más allá del muro de Planck, las leyes humanas “supuestamente universales” no se cumplen. Así, que el primer problema que Ormesson se plantea es la existencia de dos “nadas”: la de antes del principio y la de después del fin, la de antes de nacer y la de después de morir. ¿Serán la misma nada?

El sueño de Santa Úrsula. Carpaccio, 1495
Si hay algo entre el principio y el final del universo son un espacio y un tiempo. En ese espacio y en ese tiempo surge (por una explosión fortuita o por el designio de Dios) el todo: animales, estrellas, hombres, mujeres, el pensamiento, la duda, el arte, las ideologías, los dioses y las diosas. Pero cómo y porqué han surgido, es otra cuestión. Ormesson introduce entonces los conceptos del azar y la necesidad. Reflexionando sobre la dualidad del todo/nada se asoma a la inmensa pequeñez del universo; y dentro de éste, a la inmensa pequeñez del mundo conocido; y dentro de éste, a la inmensa pequeñez del hombre y de la mujer que, sin embargo, se piensan (el hombre mucho más) como centro del universo.

Mosaico de la Mezquita Omeya de Damasco

O quizá sea el pensamiento, y no Dios, el gran creador del mundo. Para Ormesson esto no sería posible. Aunque considera que Dios se oculta, se disimula en el mundo, se aparta de su creación y no interviene en ella una vez que ha sido creada, Ormesson encuentra el rastro de Dios en cosas simples y en otras cosas mucho más elaboradas: estrellas, un atardecer, las cantatas de Bach, las Confesiones de San Agustín, la mezquita de los Omeyas en Damasco, el sueño de Santa Úrsula de Carpaccio o la muerte de los que se ama. Yo añadiría el Cristo de Cellini de El Escorial y el Descendimiento de Van der Weyden. Maravillas que son reflejo del amor de Dios o quizá no. 


La Mezquita Omeya de Damasco es de planta basilical y tiene un patio anterior de mármol. Las palomas y los niños jugando me recordaban a la Plaza del Pilar de Zaragoza, patio de otro templo también basilical. Esta fotografía la tomé en el año 2003. Después de tantos años de guerra, ¿dónde estarán estos niños sirios que aquel día eran tan felices? Hace dos días, murió Jean d'Ormesson. Es difícil, a veces, escuchar un canto de esperanza, pero hay que seguir intentándolo.




Comme un chant d'espérance
Jean d'Ormesson

Ed. Folio

lunes, 4 de diciembre de 2017

Novela: El ruido del tiempo de Julian Barnes (2016)

El autor.-
Novelista británico reconocido y Premio Booker 2011. Se le encuadra en la corriente del posmodernismo literario donde predominan la metaficción y la autoficción, no hay una lógica cronológica en el desarrollo narrativo y tampoco un hilo conductor claro. A veces, incluso, se superponen fragmentos aleatoriamente hasta componer un relato coherente. Otras obras suyas: El sentido de un final, Arthur & George, Inglaterra, Inglaterra. El ruido del tiempo es su última novela. 

Mi opinión.-
En esta novela biográfica Barnes ha tratado de penetrar en la mente de Dmitri Shostakóvich para interpretar las decisiones que el compositor tomó durante toda su vida y su polémica relación con las autoridades soviéticas. Para ello utiliza como recurso narrativo el estilo indirecto libre, confundiéndose a veces, las voces del narrador y del personaje.

Lady Macbeth

Dmitri Shostakóvich había nacido en San Petersburgo en 1906. Cuando estalló la revolución rusa era un adolescente, prodigioso pianista y, aunque en un principio había sentido simpatía hacia la revolución pronto se desengañó. En realidad esta biografía ficticia de Shostakóvich le sirve a Julian Barnes para explorar los sentimientos más profundos de alguien que se siente constantemente en peligro. Especialmente en un ambiente político autoritario.

Sinfonía número 10, op 93

Si algo caracteriza a los regímenes autoritarios es su arbitrariedad y el desprecio con el que tratan al ser humano, con un sistema de castigos enormemente sofisticado como se dice en la novela. Así en esta novela, vemos a Shostakóvich convertido en un ser absolutamente neurótico. No sabemos si tenía esa predisposición o sólo se ha desarrollado por vivir y sentirse amenazado constantemente.

Shostakóvich
Se deja entrever que la colaboración de Dmitri Shostakóvich fue, al principio, forzada por las circunstancias y después se entregó ya totalmente. Sin embargo, queda la duda. Es lo que Julian Barnes pretende al diseccionar los pretendidos verdaderos pensamientos de Shostakóvich, que sigamos con esa duda porque, al fin y al cabo, no se trata de una biografía real sino de una ficción. En esa ficción, Shostakóvich sigue manteniéndose crítico con el régimen pero sigue colaborando con él. Ya no debería tener miedo puesto que es un compositor consagrado y no cabe que intenten vengarse con él, ¿o sí? Sus amigos han desaparecido en las sucesivas purgas stalinistas y eso no es fácil de olvidar. Por otra parte, su obra vuelve a ser apreciada dentro y fuera de la URSS. Si a cambio de todo eso sólo tiene que afiliarse al Partido Comunista, ¿qué hay de malo en ello?

Sonata para cello en D menor, op. 40

El tono de la novela es muy irónico. Eso refuerza la idea de que Dmitri Shostakóvich no fue captado por el régimen, aunque su biografía oficial lo afirme así. Pero, como ya he dicho antes, esto es ficción. ¿Quién puede conocer lo que realmente piensa otro y cuáles son sus motivaciones para actuar?

Sinfonía número 5

La novela también es una reflexión sobre la creación y lo condicionada que está por el poder. El poder autoritario y arbitrario o también el poder comercial del dinero. La creación pura no puede escapar a ninguno de los dos. 


El ruido del tiempo 
Julian Barnes 

Trad. Jaime Zulaika

Ed. Anagrama 

viernes, 1 de diciembre de 2017

Sainte Chapelle. París, Agosto 2017.

La Sainte Chapelle se sitúa en la zona más antigua de París, en la Île de la Cité y junto con la Conciergerie formaban parte del Palacio de la Cité, sede del poder de los reyes de Francia desde el siglo X al XIV. De hecho es lo único que se conserva de este palacio. Es una auténtica joya.


Luis IX de Francia es el prototipo de monarca y caballero entregado a la causa de la fe, sobresaliente por su devoción y ascetismo. Fue el último rey europeo embarcado en la octava cruzada contra los musulmanes (la última) que ya no tenía sentido y murió en Túnez en 1270. Fue canonizado en 1297. Antes se había ordenado como franciscano seglar y había mandado construir la Sainte Chapelle para albergar las reliquias de la Pasión de Cristo.

Sección donde puede apreciarse la diferente altura entre las capillas
Estas reliquias fueron compradas a Balduino II de Constantinopla, por una gran cantidad de dinero, 135.000 libras tornesas, la mitad de los ingresos anuales del reino de Francia. Puede parecer exagerado pero en aquel momento, exhibir reliquias cristianas y fomentar las peregrinaciones era un gran negocio. Hoy, la Sainte Chapelle sigue siendo el tercer monumento nacional más visitado de Francia. Por otra parte, adquirir reliquias ligadas al imperio bizantino, reafirmaba al rey de Francia como sucesor del último emperador latino.

La corona de espinas en un pináculo

Montreuil proyectó un edificio sencillo de planta basilical y con un pequeño ábside semicircular, construido en menos de 10 años en estilo gótico radiante, como capilla real y relicario. Debido a su escaso tamaño no creo que se pensase como centro de peregrinación. Tiene una capilla baja destinada a los servidores de palacio y otra alta, donde se colocaron las reliquias desde el principio, a la que sólo podían acceder los reyes y grandes dignatarios. En su origen las capillas no se comunicaban; hoy hay una estrecha y angustiante escalera de caracol que lo hace.

Capilla baja
Durante la Revolución Francesa se cerró al culto y fue destinada como sede del Club de la Sainte Chapelle, grupo político de la Asamblea Electoral de París de 1791, realista y moderado. Posteriormente fue también archivo del Palacio de Justicia, hasta que en 1836 se decidió restaurarla. Su restauración duró entonces 26 años y en 1862 fue declarada Monumento Histórico.

Bóveda de la capilla baja
Lo más conocido de la Sainte Chapelle son las impresionantes vidrieras de la capilla alta pero sus esculturas y el exterior del edificio también son extraordinarios, aunque hayan sido restaurados, reconstruidos, durante el siglo XIX al gusto gótico, no dejan de ser una reinterpretación de lo original. En el exterior de la iglesia se puede ver claramente la vinculación de este edificio con la corona de espinas que aparece representada en los pináculos.

Capilla alta
Comparada con la capilla alta, la capilla baja sale perdiendo. Está dedicada a la Virgen y su aspecto actual se debe a la recuperación del siglo XIX. Resulta oscura, muy pequeña y de decoración muy recargada. El exceso de visitantes (algo que París debería de controlar en todos sus monumentos) y la colocación (totalmente inconveniente) de la tienda de souvenires contribuye, todavía más, a no apreciarla como se debería. Toda la iglesia está pintada, decorada con flores de lis doradas sobre fondo azul y torres doradas también sobre fondo púrpura que se corresponden con las armas de Blanca de Castilla, madre de San Luis y regente del reino durante su minoría de edad.

Programa iconográfico de las vidrieras

Colocándose debajo de la bóveda de crucería se tiene la sensación de estar bajo el cielo estrellado. Hay también algunas vidrieras de pequeño tamaño y bajorrelieves en forma de medallón con las imágenes de los doce apóstoles. A pesar de su pequeño tamaño resulta sorprendente que se sostenga sobre columnas tan delgadas (el secreto está en los contrafuertes del exterior del edificio).



En la realización de la capilla alta, destinada al culto privado de la familia real, se proyectó la decoración más suntuosa y exquisita. Mucho más alta y luminosa que la capilla baja, todo era poco para albergar la corona de espinas de Cristo y el resto de las reliquias. No por interés mórbido o escatológico sino por la gloria de la resurrección y la vida eterna en la Jerusalén celeste.


Hay quince vidrieras que exhiben 1113 escenas y un rosetón. Comenzamos frente al altar, por la izquierda y terminamos en el mismo punto después de rodear toda la capilla. Las catorce vidrieras narran episodios del Antiguo y del Nuevo Testamentos y el Rosetón sobre el Apocalipsis y el juicio final; la última de las vidrieras se ocupa de relatar la historia de las reliquias de la Pasión, desde su descubrimiento por Santa Elena hasta su llegada a Francia y es la única que se lee en bustrofedón (en forma de serpiente, desde abajo a arriba, empezando por la izquierda).


Las vidrieras están separadas y sostenidas por pilares y en cada uno de ellos figura también la estatua de uno de los apóstoles; su armazón metálico fue colocado durante la construcción del edificio. Extendidas ocuparían unos 600 metros cuadrados y, aproximadamente, un tercio de las mismas, fueron rehechas en la restauración del siglo XIX, colocándose nuevamente las partes mutiladas durante 1803. En 2012 han sido objeto de una nueva limpieza y restauración. 





Actualmente las reliquias se conservan en Nôtre Dame. 



miércoles, 29 de noviembre de 2017

Cine: Alma salvaje de Jean-Marc Vallée (2014)

Alma salvaje es una biopic. Ese tipo de película que tanto gusta a los estadounidenses. Un drama de superación, perseverancia y de autoperdón. Por diversas circunstancias, Cheryl Strayed ha perdido su rumbo en la vida. Puede ser que esas circunstancias nos parezcan absolutamente normales (la muerte de su madre, el divorcio) y que la pérdida de rumbo de Cheryl se produce porque, en realidad, ella se lo ha buscado; pero hay que valorar la valentía de esta mujer al describir en su libro su decadencia con todo lujo de detalles y no maquillarla ni ahorrarnos malestares. 

Cheryl, su madre y su hermano pequeño escapan de un padre abusivo y maltratador. Pero la vida no les es fácil. Cuando no se tienen estudios superiores en Estados Unidos, el único recurso que tienen las mujeres para poder trabajar es deslomarse como camareras, limpiadoras o mucho peor, putas. Así que desde que Cheryl es adolescente, ella y su madre trabajan como camareras, al mismo tiempo que ambas terminan también sus estudios. Cheryl adora a su madre y, a pesar, de que ésta parece un poco ida, salen adelante. Cheryl se enamora y se casa con un buen hombre que la quiere. Todo va bien hasta que la madre de Cheryl enferma y muere.


Esta circunstancia que, todos vamos a vivir o ya hemos vivido en un momento de nuestra vida sin que suponga un descalabro, para Cheryl es el borde de un abismo por el que va a precipitarse. Abismo que ya podemos suponer que etapas tiene: alcohol, drogas y dejarse follar por cualquiera en cualquier callejón. Con todo ello también su matrimonio naufraga. Llegada a ese punto, sólo puede ahogarse definitivamente o volver a tomar las riendas de su vida.


Para ello, para tomar las riendas de su vida, decide repentinamente, romper con todo y empezar a caminar. Mochila, botas y todo el equipo de senderismo para iniciar la ruta PCT (Pacific Crest Trail). Será un viaje sentimental de conocimiento y de perdón.


El PCT es un sendero que recorre toda la costa oeste de Estados Unidos, más de 4000 kilómetros. Transcurre por California, Oregon y Washington; desde el nivel del mar hasta los 4000 metros de altitud; por desiertos, llanuras y alta montaña; desde la frontera de México hasta la de Canadá. Desde 1935 a 1938, diversos voluntarios recorrieron los caminos para trazar la senda y proyectar puntos de abastecimiento, pero hasta 1993 esta ruta no se consideró definitivamente terminada.


Así que una mujer joven en un momento crucial de su vida, decide emprender ese camino de redención y superación ella sola. Durante los casi 100 días que estuvo caminando le pasó de todo. Encontró varios compañeros de viaje pero sólo una compañera, aunque siguió siempre su camino sola. Tuvo miedo de los hombres que encontraba. Alguno de ellos le ofreció su ayuda desinteresadamente, otros le miraban descaradamente el culo. Se enfrentó a animales, a la falta de agua y de comida, a la suciedad, a los pies destrozados y a las quemaduras de sol y de la nieve.


En la película todo ello se va intercalando con los flashbacks sobre su vida anterior y sus llamadas telefónicas a su marido y a su hermano más que peticiones de ayuda son peticiones de perdón por su comportamiento. Sin embargo, el perdón que tendrá que ganar con su esfuerzo es el de ella misma.


Reese Witherspoon está espléndida en su papel y también ha sido la productora. Mezcla sin ninguna dificultad su aparente fragilidad con la determinación de poder volver a vivir en paz, con dignidad y respeto por sí misma. El sonido de la naturaleza y su silencio son muy importantes en esta película. Cheryl irá casi todo el camino canturreando de manera íntima y un poco confusa para ahuyentar sus fantasmas, enfrentándose con la rotundidad de una naturaleza áspera pero, en el fondo, amigable y enfrentándose también a su propia estupidez. A lo largo del viaje tendrá que aligerar su mochila, no sólo la que lleva con ella sino también la que lleva dentro de ella, cargada con cientos de cosas inservibles, inútiles y completamente prescindibles. Pero demuestra también ser una mujer inteligente eligiendo como compañero de todo el trayecto un libro. Dream of a common language de Adrienne Rich, ensayista y poetisa feminista estadounidense. Película muy recomendable. 


Director: Jean-Marc Vallée
Guion: Nick Hornby (autobiografía de Cheryl Strayed)
Fotografía: Yves Bélanger
Intérpretes: Reese Witherspoon, Laura Dern, Gaby Hoffmann.