lunes, 15 de enero de 2018

Cine: Espías desde el cielo de Gavin Hood (2015)

Zygmunt Bauman en su libro Modernidad y Holocausto consideraba al holocausto no como una locura de unos pocos, sino como un producto normal de la sociedad moderna occidental. Ya comenté en otro post de este blog lo horripilante que me parecía esta afirmación, pero al mismo tiempo muy adecuada, Modernidad y Holocausto

Los avances tecnológicos durante los dos últimos siglos han facilitado la guerra a distancia. Presionar un botón para matar a otros, durante la II Guerra Mundial, podía liberar al ejecutor de sus íntimos remordimientos. No es eso lo que se afirma en esta película. A pesar de exhibir todo un alarde de tecnología ultramoderna aplicada en una guerra asimétrica y además peleada a distancia, queda todavía espacio para las dudas morales de quienes deciden bombardear y de quienes, en última instancia, pulsan el botón.



Así podemos observar el proceso de toma de decisiones en el caso de un bombardeo con víctimas colaterales civiles y la realización efectiva de esa decisión tomada. Y en ese proceso tendremos la oportunidad de ver no sólo la jerarquización de la toma de decisiones, sino también el enfrentamiento entre los distintos niveles. Por un lado, la confrontación entre políticos y militares; por otro, los estilos diferentes entre británicos y estadounidenses; y por último, la guerra tradicional que requiere la infiltración de agentes en el campo del enemigo frente a la guerra tecnológica a distancia.


Todo ello se mezcla en este thriller muy eficazmente y con la entrega absoluta de sus actores principales, Helen Mirren y Alan Rickman entre los más conocidos, pero todo el reparto cumple muy bien su cometido. Especialmente porque consiguen transmitir las sensaciones de peligro, inseguridad, impotencia y duda, simplemente sentados frente a una pantalla de ordenador.


Después de hacer un seguimiento durante años, los británicos tienen la oportunidad de detener a una peligrosa terrorista británica, convertida en esposa de un líder de al-Shabab en Kenia. Pero durante la última vigilancia, descubren que, en esa misma casa, varios terroristas suicidas se están preparando para realizar un atentado. Descartando la posibilidad de detener a la terrorista, deben de enfrentarse a tomar la decisión de bombardear la casa y con ello ocasionar daños colaterales, muerte, mutilación y heridas, en civiles indefensos. La personificación de estos civiles indefensos será una niña que se sienta a vender pan en la misma esquina donde se está preparando el atentado. Ver el rostro de esa niña, ponerle cara a las víctimas, paraliza el final de una operación largamente planeada durante un tiempo precioso.



Así, veremos reunidos a todos los intervinientes británicos. Militares, parlamentarios, juristas y miembros del gobierno expresarán sus dudas y temores. Ante los argumentos sobre el claro mal menor de los militares, políticos tratan de eludir su responsabilidad en la decisión. El ministro de defensa quiere pasarle la decisión al ministro de asuntos exteriores. Pero éste, ha comido unas gambas en mal estado y tiene una diarrea terrible. No se siente capaz de decidir porque además hay ciudadanos estadounidenses entre los terroristas. Así que decide consultar obligatoriamente con el secretario de estado de EEUU.


Y el secretario de estado, que no tiene tantos remilgos como los europeos, está encantado de que maten a un traidor a la patria y además no quiere que le molesten mientras está jugando al tenis de mesa con una representación de chinos que, al fin y al cabo, tienen el dinero que EEUU necesita. Llega un momento en que el espectador puede pensar que la guerra es bastante parecida a lo que Gila, gran humorista, decía con su teléfono: “¿Está el enemigo? Que se ponga”.


Tampoco la representante del Parlamento británico queda en muy buen lugar. A pesar de que el jurista mantiene que jurídicamente ese bombardeo no sería reprochable, la parlamentaria no se atreve a refrendar esa decisión aduciendo que la opinión pública no perdonaría la existencia de víctimas inocentes; aunque en un nivel más profundo, todos entendemos que su preocupación no está con las víctimas sino con la posibilidad de perder las próximas elecciones.


A pesar de todos estos impedimentos, una vez tomada la decisión de bombardear, corresponde dar voz a quienes deben ejecutarla porque serán los que carguen en su conciencia con la muerte de los inocentes. Esta vez es más fácil, puesto que los militares están sujetos a la cadena de mando, pero aún con todo, pueden expresar sus objeciones antes de acatar la orden de bombardear y pedir una evaluación de riesgo, simplemente para ganar un poco de tiempo e intentar que la niña desaparezca de la diana. Para esto contarán con la ayuda de los agentes de campo africanos. La intervención de estos últimos nos hace ver que, a pesar de toda la tecnología, el elemento humano básico y su capacidad de improvisación son imprescindibles.


Lo que no me ha gustado de la película es que toma partido, claramente, a favor de los militares y muestra a los políticos como cobardes, que quieren sacudirse la responsabilidad de decidir. En este sentido, la película es demasiado maniquea. Tampoco incluye una reflexión sobre los terroristas a los cuales no se les concede voz y vemos siempre a distancia. Todo esto, sin embargo, no resta ninguna efectividad para que la película funcione como un gran thriller. 


Director: Gavin Hood
Guion: Guy Hibbert
Música: Paul Hepker, Mark Kilian
Fotografía: Haris Zambarloukos
Intérpretes: Helen Mirren, Alan Rickman, Aaron Paul, Barkhad Abdi, Iain Glen, Phoebe Fox. 

viernes, 12 de enero de 2018

Exposición. Los sueños de la razón. Goya+Buñuel. Museo Lázaro Galdiano.

La segunda exposición de Goya que veo en poco tiempo. La primera fue en CaixaForum Zaragoza, Goya y la Corte Ilustrada. Esta es especial. Dos por uno. Goya y Buñuel. Separados en el tiempo pero atormentados por los mismos fantasmas. Los sueños de la razón. Jean-Claude Carrière, coguionista con Buñuel, afirma en el catálogo que Buñuel estaba harto de que se le comparase con Goya. Dos aragoneses, dos sordos, dos afrancesados. Tópico. Lo importante es que son dos hombres que rompieron moldes y aunque sufrieron las consecuencias, con ello nos hicieron reflexionar a todos y avanzar. Todavía hoy. Así que, les guste o no, merecen nuestro agradecimiento eterno. 

Son creadores incuestionables que destriparon la superficie de las cosas y quisieron ver qué había más allá. Más allá de lo amable, lo bonito y lo ordenado está lo caótico, el horror, la miseria y la desesperanza. Los dos lo supieron ver y, más que eso, también supieron enseñarlo a los demás. Subvirtieron el orden para hacerlo parecer ridículo y para provocar en el espectador una conciencia crítica.

Nadie nos ha visto. Goya
Escena de Viridiana. Buñuel
Enseñaron también las vergüenzas de los poderes establecidos y entre ellos, especialmente, de una iglesia que les preocupaba por su hipocresía y su falta de caridad. Tanto en el caso de Goya como en el de Buñuel se trataba de una iglesia poderosa, pero decrépita y podrida. Buñuel había estudiado en los jesuitas de Zaragoza y siempre había sufrido mucho por haber recibido una educación tan represora. Casualmente Hitchcock también estudió en jesuitas y su especial relación con las rubias parece que tiene su origen allí.

El tío Paquete. Goya
Cristo riéndose a carcajadas. Nazarín. Buñuel

Otra cosa que les une es la soledad. Cada uno de ellos no tiene en su época ningún discípulo reconocido. Son adelantados que marcarán el camino para los demás. Picasso, en las artes plásticas, será quien más reinterprete a Goya y posiblemente la primera etapa de Carlos Saura como cineasta le haga parecer heredero de Buñuel. Pero ellos dos, quedan como creadores únicos.

Ruega por ella. Goya
Viridiana. Buñuel
Estudiaron la naturaleza y especialmente la naturaleza humana, las decadentes costumbres sociales y ambos les tocó vivir también tiempos de cambio. Goya y la Ilustración, Buñuel y el oscuro siglo XX. La Ilustración podía pecar de ingenua, como después se vio, pretendía reformar las instituciones e higienizar la vida, sin tener en cuenta las pulsiones más profundas del alma humana. Esas pulsiones terribles se hicieron bien patentes durante el siglo XX: revoluciones, guerras, colonizaciones brutales y descolonizaciones más brutales todavía. Y en medio de todo el hombre solo. Y especialmente el hombre crítico.

La vía láctea. Diálogo sobre el libre albedrío.

He leído en un artículo que Buñuel recibió el encargo de filmar una película en el centenario de la muerte del pintor. Aunque este proyecto no se llegó a realizar, Buñuel se preparó concienzudamente y utilizó posteriormente todo ese bagaje en su propia obra. En Viridiana los mendigos comiendo se parecen a los que Goya retrató en sus pinturas negras; y en Un perro andaluz terminó con un homenaje al Duelo a garrotazos.




Esta exposición está en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid y espero que después venga por Zaragoza, para volver a verla. Aunque es una exposición muy pequeña, está muy bien dispuesta y documentada. Hay cuadros, cartas, guiones, fotografías, vídeos con escenas de las películas de Buñuel. Y también se ha editado un gran catálogo a un precio asequible. Supongo que por estar patrocinada por el Gobierno de Aragón e Ibercaja. Lambán, el presidente de la DGA, ha dicho que, con esta exposición, se trata de “aragonizar España”. Me parece una gran idea. El caso es que las periferias hemos sido ignoradas y oscurecidas por la preponderancia de Madrid y ahora también de Cataluña. No se trata de ajustar cuentas con el pasado sino de sumar esfuerzos y en eso estamos casi todos. Aunque parece que los catalanistas, con su aversión a todo lo español no piensan así. Con su obsesión lo único que conseguirán es palurdizarse cada día más. 

Luis Buñuel. L'age d'or

Los sueños de la razón. Goya+Buñuel. 
Museo Lázaro Galdiano
Hasta el 4 de marzo de 2018.

miércoles, 10 de enero de 2018

Cómic: Tiempo al Tiempo (2017)

Los autores.-
El Torres y Desirée Bresend se han ocupado del guion y Jaime Martínez y Sandra Molina del dibujo y del color, sobre una historia de Joseba Basalo y el propio El Torres. 

Mi opinión.-
Todo un lujo de cómic con tapas duras. Empieza con un prólogo del jefe y el Organigrama del Ministerio para que cada uno quede en su sitio. Obviamente no están todos los agentes de campo, que esperamos conocer en sucesivas temporadas de televisión, pero está la patrulla principal. Perfectamente reconocibles en su versión cómic, Julián, Amelia y Alonso durante esta aventura contactarán con Benito Pérez Galdós, como agente del Ministerio, y con otra patrulla un poco más chocante que la suya.

En la página siguiente la portada simulada de El Ministerio del Tiempo de Javier y Pablo Olivares, con 300 ilustraciones a todo color y por valor de 15 pts, publicado en las Joyas Literarias Juveniles. O quizá no haya sido una portada simulada y la aventura se ha editado en alguna línea temporal que yo no conozco. Al final del cómic otra portada simulada (o no) del diario progresista La Nación, del martes 11 de abril de 1865, en la que aparece un dibujo de la patrulla y la inquietud del periodista por saber qué habrá sido de ellos.

La historia está vez empieza peor que otras veces. El subsecretario ha sido herido en su propio despacho del ministerio y la patrulla tendrá que localizar quién y por qué lo ha hecho, pasando a través de distintas puertas, relacionando hechos del pasado con nuestro presente. Esto nos sirve para conocer cómo fue reclutado Salvador Martí, por Suarez y Gutiérrez Mellado, cuando era un joven recién licenciado. Y lo difícil que fue la transición también en el ministerio. De manera que había entonces elementos dentro del propio ministerio que no veían con buenos ojos una transición a la democracia.


Ahí están además Angustias y Velázquez, Spínola, Ernesto e Irene, para dar soporte a las patrullas y velar por que la vida del ministerio no se altere más de lo debido. Pero sólo por ver al jovencísimo Salvador Martí ya valía la pena hacer este cómic.

Creo que no hay otra serie de televisión en España que esté teniendo un desarrollo transmedia de esta entidad. A la propia serie TV hay que añadirle, los podcasts radiofónicos, las novelas cortas que se editaron el verano pasado, aplicaciones para móvil y Tablet y mundo web y redes sociales y el juego de mesa que tengo que conseguir. Ahí es nada. Y eso que los directivos de RTVE tenían sus reservas para financiar una tercera temporada. Esperamos más cómics y más temporadas en la tele, aunque me temo que será muy difícil. 


Editado por Aleta Ediciones. 

lunes, 8 de enero de 2018

Visitas pendientes en París.

Después del muy bien aprovechado viaje del último verano, todavía me quedan muchas cosas pendientes de ver en París. Así que ya estoy haciendo acopio de guías especiales.


Sigo un programa de la televisión francesa sobre crítica literaria. Se llama La grande librairie. Es un programa semanal de hora y media en prime time y que tiene mucha audiencia. Desde la frivolidad podría decir que es por el gran atractivo de su presentador, François Busnel. Pero no es sólo eso. Es un programa divertido, dinámico y muy interesado también en presentar las literaturas de otros países, francófonos y no. Han pasado por allí varios escritores y escritoras españoles. Recuerdo especialmente a Arturo Pérez-Reverte y a Rosa Montero.

Así es el libro
El caso es que François Busnel publicó hace poco tiempo una guía muy interesante. Se titula Mon Paris Littéraire. Lo que ha hecho el autor es señalar, en cada arrondissement las librerías más interesantes y los sitios que cualquier letraherido querría conocer, como las calles donde han vivido nuestros autores favoritos, además de los cafés, bistrots y restaurantes donde poder tomar algo y conversar o leer pausadamente. Así me enteré que en el 68 de la Rue Bonaparte estaba situada la librería Au Voeu de Louis XIII, núcleo de la resistencia francesa antinazi y donde el 20 de julio de 1943 fue detenida Geneviève de Gaulle-Anthonioz, una de las pocas mujeres enterradas en el Panteón de Hombres Ilustres. [va siendo hora de que le cambien el nombre]

Placa que recuerda el arresto

París ha tenido una gran historia como ciudad rebelde. Allí surgió en 1789, con sangre y fuego, todo hay que decirlo, la democracia moderna de la que los países europeos siguen nutriéndose. Para el que quiera conocer un poco más esta historia de rebeldía Ignacio Ramonet y Ramón Chao publicaron París Rebelde. Guía Política y Turística de una ciudad. También plantea distintos itinerarios por la ciudad y señala en las calles acontecimientos o personajes famosos que vivieron o murieron allí.


En la Rue du Bac, en el 100B vivió Flora Tristán. Feminista de la primera mitad del siglo XIX, muy cercana también a las ideas de los primeros socialistas utópicos como Fourier. Aunque había nacido en París, era de origen español y con familia en Perú. Escribió las Peregrinaciones de una paria como diario de viaje y experiencias de su estancia en Perú; utilizó este mismo género para dar una visión crítica de los británicos en sus Paseos en Londres. Ambos de 1840. También en la Rue du Bac, en el número 97, vivió y tuvo su salón literario Madame de Staël de 1786 a 1798. Prototipo de la aristócrata culta, recelosa tanto de la revolución triunfante que empezaba a apartar a las mujeres, como del posterior régimen napoleónico que la hizo exiliarse.

Flora Tristán
Más próximo en el tiempo, en 1962 y en el número 12 de la Rue Saint-Julien-Le-Pauvre vivió Julio Cortázar y allí escribió Rayuela. Es el escritor comprometido hasta sus últimos días. Recuerdo especialmente los artículos que publicó sobre la Revolución Sandinista nicaragüense. Hoy supongo que se sentiría escandalizado al ver en que ha quedado toda aquella esperanza.

Cortázar en París
Se ha escrito mucho sobre París y Rayuela, incluso el Instituto Cervantes creó una Ruta literaria por el París de Rayuela, que empieza en el Quai de Conti y termina en la tumba de Cortázar, en el cementerio de Montmartre, Ruta Rayuela. Intenté visitar esta tumba pero no la encontré. Otra razón para volver.


Tengo también pendiente empezar, algún día, el Camino de Santiago en París. Para ello ya me he preparado una pequeña guía, Marcher à París sur les pas des pèlerins de Compostelle de Sophie Martineaud. Empezando desde la Iglesia de Saint-Laurent en la rue du Faubourg-Saint-Martin hasta el Barrio Latino, creo que puede hacerse la etapa en un día, pero para salir de París y continuar hasta Tours serán necesarios algunos más.

Tour Saint Jacques en 1867

Son cosas pendientes que me gustaría hacer algún día. Como también ir a la Ópera Garnier a ver y escuchar una ópera y poder visitar la laguna subterránea donde vivía el fantasma. Sólo son planes, pero ¿quién sabe? Ahora que termina el año 2017, no está de más empezar a hacer planes para el 2018. 


viernes, 5 de enero de 2018

Goya y la Corte Ilustrada. CaixaForum Zaragoza.

He visto recientemente dos exposiciones sobre Goya. En Zaragoza y en Madrid. No creo que esté de moda (Goya es actual siempre) pero es curioso que hayan coincidido. Aunque la exposición de Madrid está compartida por Buñuel. Dos genios aragoneses que tuvieron que emigrar, como tantos otros. Aquí comentaré la exposición Goya y la Corte Ilustrada de CaixaForum Zaragoza. 

Goya se fue pronto de Zaragoza para continuar sus estudios como pintor. Aquí había sido alumno de otro gran pintor aragonés hoy no muy conocido pero en su momento fue considerado un gran artista, José Luzán, de quien siempre se reconocería como discípulo. José Luzán había estudiado en Nápoles y de allí trajo el gusto por los colores cálidos del barroco. Se conservan sus obras en La Seo de Zaragoza, en el Museo del Prado y también en el Museo Goya.

Martín Zapater
A los 17 años fue la primera vez que se presentó a unas becas para la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Y no lo consiguió aunque seguiría intentándolo. Incluso una vez, Ramón Bayeu, que años después sería su cuñado, fue quien ganó la beca en disputa. Entonces Goya se enfadó muchísimo y decidió irse a Italia, pero nunca la frustración pudo con su talento y con su fortaleza. Esto nos puede dar idea de la conciencia que tenía de su propia valía como pintor.

Carta de Goya a Martín Zapater

Goya apuntaba muchas cosas sobre su vida en cualquier sitio. En el Cuaderno italiano hay anotaciones sobre el día de su boda y también de su traslado a Madrid: Salimos de Zaragoza para Madrid el 3 de enero del año 1775. Y llegamos el 10. Nada menos que 7 días de viaje con su esposa y su hijo de 5 meses. ¡Qué pensaría ahora que llegamos en una hora y media! Por fin había conseguido trasladarse a Madrid para trabajar y seguir formándose.


Durante toda su vida, Goya volvió a Zaragoza para seguir pintando aquí y como a pesar de la lejanía sabía mantener amistades, pintó también varios retratos de Martín Zapater, su amigo de la infancia. Mantuvieron correspondencia también y gracias a que Martín Zapater era un espíritu ordenado se han conservado las que Goya le escribió. Allí le cuenta cosas de su vida cotidiana en Madrid, cuánto le gustan los toros y las cacerías; el nacimiento de sus hijos, sus frustraciones y también el inmenso cariño que sentía por él y un carácter más alegre del que creemos. En una de esas cartas se despide así: “Todo tuyo y retuyo y siempre y porque te requiero, tu Repaco”.


El rey Carlos III, y el resto de la Corte, también era muy aficionado a la caza y en los cartones para tapices parece que imponía tema, cosa que no debía desagradarle a Goya. En la exposición se pueden ver algunos: Niños con perro, Caza con reclamo. El retrato del rey impresiona porque humaniza al personaje. Lo representa viejo, con arrugas profundamente marcadas en el rostro; un poco encorvado ya por el peso de la edad. En actitud relajada, no parece un monarca, excepto por el toisón de oro



Caza con reclamo es el que más me ha gustado. Unos pobres pájaros enjaulados son el reclamo para que otros caigan en la red. El perro acecha para que no se escape ninguno de ellos. Tiene la cara triste. Creo que Goya tenía una especial predilección por los perros, aunque los pinte siempre un poco tristes. Sin embargo, una profesora de arte que tuve en BUP decía que no sabía pintar caballos y para muestra sólo hay que mirar el retrato de Palafox a caballo.


Hay escenas también de ocio y de curiosidad por nuevos artilugios científicos. No hay que olvidar que la exposición se articula alrededor de la Ilustración y por eso también se incluyen retratos de los políticos que lideraban los grandes proyectos de modernización como Floridablanca. Pero queda espacio también para las escenas costumbristas y con un cierto regusto malsano por la pobreza: Niños harapientos, tiñosos, jugando, martirizando animales y ninguna niña.



Se puede ver también, y es todo un lujo, La gallina ciega, restaurada en el años 2016, para apreciar los tonos violetas del cielo y los vestidos vaporosos y, como curiosidad, una cara casi en el centro del cuadro que el pintor descartó en la composición definitiva. Bastante visible, detrás del hombre de la dama central con el sombrero de plumas y disimulada entre el paisaje de la montaña. Muy curioso. 


Aunque sólo he comentado algunas obras de Goya, hay de otros pintores coetáneos y también muy interesantes. 



Goya y la corte ilustrada. 
CaixaForum Zaragoza.
Hasta el 21 de enero de 2018

miércoles, 3 de enero de 2018

Exposición Fotografía: Magnum. Hojas de Contacto. Fundación Canal.

Han pasado dieciocho años desde que empezó el nuevo siglo y parece que hayan sido muchos más. Si algo ha caracterizado al siglo XX ha sido su apresuramiento. Muchos historiadores dicen que se trata del siglo más corto de la historia de la humanidad. Según ellos empezaría después de la I Guerra Mundial y terminaría con la caída del Muro de Berlín. 70 años. Un siglo de apresuramiento.  


La misma prisa se puede observar en actividades que surgieron en esos 70 años y que van camino de desaparecer. Entre esas actividades las hojas de contactos. Para quien no conozca los procesos de la fotografía analógica, las hojas de contacto son la primera impresión de la película en papel. La primera impresión de todos los fotogramas sin ninguna ampliación, predominando los 35 mm y el blanco y negro. Es una manera de hacerse una idea sobre el resultado de las toma fotográfica y también de archivar y catalogar las propias fotografías.

A menudo, por lo menos para mí, eran una fuente de frustración porque, en un primer vistazo, ves todos los errores cometidos. Ver, ahora, los de los grandes maestros de la fotografía, de los grandes fotorreporteros es un alivio porque también ves sus errores. Una especie de justicia cósmica que me hace sentir mejor.


La Agencia Magnum, Magnum Photos, se creó en 1947 como cooperativa por Robert Capa, Chim y Cartier-Bresson entre otros fotógrafos muy conocidos. Se trataba de que los fotógrafos tuvieran cierta independencia y control sobre los temas de sus trabajos y también como editarlos y publicarlos. Actualmente tiene oficinas en Nueva York, París, Londres y Tokio. Cristina García Rodero es la única fotógrafa española incluida en la Agencia.


Toda la historia del siglo XX está en sus archivos. Precisamente de eso trata esta exposición y facilita también la posibilidad para pensar qué ocurrirá, qué memoria podrá dejar la inmediatez de la fotografía digital. Durante todo el siglo XX la calidad de las películas se mejoró notablemente y también la estabilidad de los negativos, pero siempre se hizo necesario hacer esta primera copia en papel. Hoy es la memoria del siglo XX. La memoria de las fotografías icónicas que pasaron a la historia y también la memoria de las que se quedaron en simples ensayos o tentativas.


Vemos en las hojas de contacto el esfuerzo de los fotógrafos por buscar el encuadre perfecto. Una y otra vez intentado hasta conseguirlo. Vemos los errores de iluminación, los desenfoques, la precipitación y la constancia. ¿Es todo esto posible con la fotografía digital? ¿Cuál será el siguiente paso evolutivo?


Hubo quienes, cuando se consolidó la fotografía artística de retratos o paisajística, pronosticaron la muerte de la pintura. En realidad lo que ocurrió es que la pintura se sintió liberada de la servidumbre de representar fidedignamente la realidad y emprendió otro camino. Las dos coexisten hoy sin problemas. Nadie se plantearía que una suplantase a la otra.


Sin embargo, los cambios producen una cierta desazón. Por mi parte, como fotógrafa aficionada, la cámara digital me ofrece una comodidad antes impensable. Para quien no se puede permitir un laboratorio de positivado, la cámara digital supone no tener que abandonar la fotografía, aunque se añore la calidez, intimidad y labor artesanal del laboratorio químico. También para los profesionales la fotografía digital tiene considerables ventajas: facilita el archivo y el visionado de pruebas. ¿Se pierde el romanticismo? Es posible que el siglo XX sea el siglo de la pérdida del romanticismo; veremos qué pasa con el siglo XXI.







La exposición es muy recomendable y quedan muy poquitos días para verla. Es una oportunidad para ver la hoja de contacto de las fotografías del Desembarco en Normandía de Robert Capa y constatar que, aunque se hayan visto cientos de veces, cientos de veces son igual de conmovedoras.





Fundación Canal, Madrid.
Hasta el 5 de enero. 

Durante el atentado de las Torres Gemelas