viernes, 20 de octubre de 2017

Cine: La llamada de los Javis (2017)

Susana y María son íntimas amigas y están pasando sus vacaciones en un campamento de verano de monjas llamado La brújula. El nombre no podía ser más indicado puesto que las dos vivirán un cambio de dirección drástico en sus vidas. Susana y María son SUMA LATINA, un grupo de música electrolatina no profesional con una única canción que se titula Lo hacemos y ya vemos

Tienen muchas ilusiones, una luz muy especial y están muy locas. Por los chicos y por la música, pero sobre todo por la vida y por su amistad. Son muy decididas pero la aparición glamurosa de Dios y su llamada va a perturbar mucho sus vidas. María es quien sufre las apariciones de Dios. Y hay que decir que las sufre porque al principio no entiende nada. Como es lógico acude a sor Bernarda que es quien debería saber cómo comunicarse con Dios. Sin embargo, Dios ya no entiende el viejo lenguaje de sor Bernarda y las chicas tendrán que buscar otro.


Es la comedia española del año. Empezó siendo una obra de teatro de bajo presupuesto, pensada por los Javis y se consolidó durante varios años como una propuesta fresca e imaginativa en el teatro madrileño. Ahora se ha pasado al cine con las mismas intérpretes, el mismo éxito y la misma frescura.

Miniminishorts y camisetas de miniminitirantes, miniminivestidos de lentejuelas con escotazo en la espalda, son los nuevos complementos que, en el siglo XXI, exige la llamada, la verdadera vocación o las decisiones trascendentes de nuestra vida. Da igual cómo lo queramos llamar. El caso es que a veces un giro radical es lo mejor que nos puede pasar. Pero no hay que perder de vista que un giro de tal magnitud sin duda debe dar miedo y vértigo. No es fácil salirse de las decisiones previamente tomadas, ¿o sí?

La interpretación de las cuatro actrices es inmejorable; llena de ternura, picardía bien escondida y de buen humor. A las dos jóvenes contradictorias, Macarena García y Anna Castillo, les acompañan dos monjas, Gracia Olayo y Belén Cuesta, que aparentemente tienen su vida muy bien dirigida. Sor Bernarda es una monja curtida que intenta dinamizar el campamento con sus cassettes de música motivacional católica, aunque en secreto admira a Whitney Houston, y sor Milagros, una joven novicia confusa y balbuceante, que con su buen corazón y, ahora, muchas dudas sobre su vocación religiosa, reconoce que antes soñaba con cantar como Sole Giménez de Presuntos Implicados.



Es impagable el número musical de sor Bernarda y sor Milagros, a ritmo de country y bajo el lema Felicidad comienza con Fe. Obligatorio ir a verla, especialmente para aquéllos a quienes les brote un sarpullido al oír que es una respetuosa y tronchante película musical de adolescentes y monjas, interpretada únicamente por mujeres. Lo que más me ha gustado de esta película ha sido la sorpresa continua aunque también tengo que reconocer que el final no me ha gustado mucho. Después de darle unas vueltas tampoco se me ocurre a mí un final mejor. 


Dirección y Guion: los Javis, Javier Ambrossi y Javier Calvo
Música: Leiva
Fotografía: Miguel Ángel Amoedo
Intérpretes: Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta, Gracia Olayo, Richard Collins-Moore

miércoles, 18 de octubre de 2017

Restaurantes en París. Agosto 2017

Merece la pena hacer un breve comentario sobre algunos restaurantes de los que visité en mi último viaje a París. No puedo ser objetiva porque me encanta la cocina francesa y ya hace algún tiempo que quiero hacer un cursillo, pero como no encuentro tengo que contentarme con el Canal Cocina. Cuatro son los restaurantes que voy a reseñar, tres de ellos con menú típico y el cuarto con brunch libre. Además también incluiré un McDonald's, porque no estoy acostumbrada a lo que me sucedió allí.

L'assiette aux fromages


El primer día almorzamos en el Barrio Latino, en el 25 de la Rue Mouffetard, una de las calles más viejas de París y actualmente con mucho ambiente. Situada en la colina de Santa Genoveva quedó a salvo de la reurbanización de Hausmann en el siglo XIX. El restaurante se llama L'assiette aux fromages, especializado claro está en quesos y especialmente en la Fondue Savoyarde, quesos y un toque de vino blanco. Es lo que comimos, acompañada por una ensalada, más bien escasa y poco agraciada. El postre fue también otra fondue, pero esta vez de chocolate con frutas.


El sitio es pintoresco y no sé por qué tienen como decoración una vaca colgada en el techo. La comida estaba bien aunque el servicio no acompañaba. Algunos ya estábamos con el postre y otros todavía no habían empezado con el plato principal. Creo que el volumen del grupo les desbordó. Además en mi mesa, uno de los comensales se precipitó y no esperó a que el chocolate se calentase y nos lo sirvió a todos sin previo aviso encima de las frutas, quitándole toda la gracia al plato. En fin, que fue una comida un poco accidentada pero la fondue de queso para mí era excelente. Es que me encanta el queso.





El siguiente día fuimos a Le Procope. Me quedé sin aliento. Situado en el Distrito VI, en el 13 de la Rue de l’Ancienne-Comédie, cerca del Boulevard Saint Germain. Fue fundado en 1686 por un siciliano, después nacionalizado francés, llamado Francesco Procopio De Coltelli que fue también uno de los “inventores” del helado, ¡bendito sea! Este señor tuvo una vida un poco agitada, mientras tenía 14 hijos, afortunadamente con tres mujeres diferentes, le dio tiempo a gestionar este restaurante que todavía funciona. Tiene también una entrada secundaria, por la Cour du Commerce-Saint André, donde vivió uno de los primeros fabricantes de la guillotina.



Este restaurante fue un punto de agitación política, social y literaria frecuentado por Voltaire, Rousseau y Benjamin Franklin. También se reunía allí el Club de los Cordeliers, sociedad política republicana radical en 1790 que propugnaban la eliminación de la monarquía, el advenimiento de una república por sufragio universal y la defensa de los sans-culotte.

Benjamin Franklin
Da un poco de vértigo pensar y ver que todavía funciona después de tanto tiempo y de tanta conspiración, ¿no? A mí sí. La decoración es muy clásica pero está muy cuidada: arañas de cristal en el techo, paredes enteladas y referencias al gorro frigio y a la revolución por doquier. En la puerta de los baños puede leerse: citoyennes et citoyens, ciudadanas y ciudadanos.

Sopa de cebolla

No consigo recordar cual fue el segundo plato. Era un estofado de carne o un pescado, estaba rico, pero no recuerdo más. Debió quedarse eclipsado por mi plato favorito de la cocina francesa, la Soupe à l'oignon, que tomamos como primero. Un plato difícil, sofisticado y rústico al mismo tiempo. En esta ocasión, llevaba un gratinado de queso de varios centímetros de espesor como yo no había probado nunca. Para mí, una delicia. De postre tarta tatin de manzana. ¡Ummmmm! El Procope, un sitio para volver sin duda, con el deseo de encontrarse allí con la historia, la revolución política y la revolución por el conocimiento también. Lástima que todas las revoluciones acaben siendo tan misóginas.




El día que visitamos el Museo d’Orsay comimos en su restaurante. La antigua estación de Orsay era la cabecera de la línea París-Orléans. Fue proyectada en 1898 por Victor Laloux y su mayor reto era no desentonar con el entorno del barrio. Se inauguró en 1900 y su recinto albergaba también un hotel con su correspondiente restaurante. A partir de 1939 con la electrificación de las líneas férreas la estación había quedado obsoleta y en 1973 también cerró su hotel. Tiempo después se acometió su rehabilitación como museo inaugurado en 1986.


Imagino que este restaurante y también el hotel eran para los viajeros de primera clase. Hoy ha recuperado todo su esplendor asimilando también una cierta dosis de decadencia. Muchos dorados y pinturas al fresco de Gabriel Ferrier y Benjamin-Constant (pintor orientalista que no tiene nada que ver con el filósofo). Hoy las sillas son las encargadas de darle el toque moderno y han sido diseñadas por Jacopo Foggini. Esta sala está clasificada como Monumento Histórico.

Detalle del techo

Tomamos Salade Caesar aux croustillants de poulet, un estofado y de postre Secret chocolat et nougat, un pequeño bizcocho de chocolate con chocolate fundido en el centro y salsa de vainilla. Regular en comparación con Le Procope, pero un sitio fantástico también.


El último día, para despedirnos de París, tomamos el almuerzo en La Bellevilloise, situada en el X Distrito, en la Rue Boyer. Nos prepararon un brunch para nuestro grupo con distintos ingredientes para combinar en ensaladas, guisos de carne y de pescado y diferentes postres y bollería. Yo como soy aficionada a las ensaladas, me preparé una con quinoa y vegetales, pero también añadí un poco de hummus y tzatziki griego, muy refrescante. Después pasé directamente a los postres. Îles flottantes y crêpe au chocolat.


Hoy, además de restaurante es una sala de conciertos, espacio cultural y de reuniones. Pero de 1877 a 1936 fue una cooperativa de trabajadores que, había concertado, con las tiendas de los alrededores precios especiales para sus socios; después también ofrecieron servicios sanitarios y culturales. Un verdadero lugar de resistencia, donde se ofrecía a los trabajadores una esperanza de cambio y mejora para ellos y sus familias.


En 2005, Renaud Barillet, Fabrice Martinez y Philippe Jupin reabrieron el lugar, adaptando el espíritu de la Bellevilloise al siglo XXI, como lugar independiente de actividades artísticas y así hasta hoy y esperemos que mucho más tiempo.


Me quedó tiempo también para visitar un McDonald's. Fue el día que visité por mi cuenta el Museo Cluny y que después había quedado con mi grupo para visitar el Museo del Louvre (la vida del turista es así). Tenía poco tiempo así que frente a Cluny encontré un McDonald's. Pedí una ensalada de pasta con su correspondiente aliño pero además, en París, la sirven con un panecillo integral. En España, que yo sepa, en el McDonald's no te ponen la ensalada con un panecillo. Pero lo más curioso del caso fue que una amable camarera abrió la ensalada y la puso en una tabla de cortar, la cortó en trocitos más pequeños, la puso en un bol de aluminio y le añadió el aliño que yo había pedido, removió y la volvió a meter en el bol de plástico donde habitualmente las venden y me la dio lista para comer. Me quedé sorprendida y encantada porque de otra manera el aliño no se puede repartir bien.


Se habrá notado que soy fan absoluta de las ensaladas. Incluso cuando estoy en mi casa todas las noches ceno ensalada, así que estando en París no iba a ser menos. Para cenar, ensalada. Cerca del hotel, ibis Paris Bastille Opera, había un montón de pequeños restaurantes muy atractivos y de precio asequible. Allí probé la Salade Seguin, la Salade Perigourdine y otras que ya conocía como la Niçoise o la Caesar. La Perigourdine es desde ahora mi favorita.

Esto se veía desde la ventana del McDonalds. Biblioteca de la hora feliz
Queda un poco snob poner los nombres en francés pero me gusta más hacerlo así. Los enlaces con las recetas también van en francés pero son muy fáciles de entender. Otra razón para volver a París: no pude acercarme a probar los helados de Berthillon, los mejores de París desde 1954, Rue Saint Louis, Île Paris. Para volver. 

lunes, 16 de octubre de 2017

Camino de Santiago, Vía aragonesa. Sexta etapa: Martés-Ruesta

Amaneciendo

Seguimos la sexta etapa de la vía aragonesa del Camino de Santiago por la Canal de Berdún. El camino no se ha hecho tan pesado como en la quinta etapa. No hacía tanto calor ni había tanto asfalto. Aunque no recomiendo hacerlo con una fascitis plantar. Ser de Zaragoza, tiene estos inconvenientes. La testarudez me puede muchas veces, siempre, y me he empeñado en terminar estas etapas aunque vaya arrastrando mi dolorido pie.

Aunque estamos lejos, los Pirineos siempre.

Además como, en teoría, ya hemos entrado en el otoño amanece más tarde y anochece antes. Da pereza, pero aquí estamos. Sin reblar. Desde Martés a Ruesta hay unos 22 kilómetros, sin grandes desniveles. La etapa sería cómoda si no fuese por la molestia de mi pie, pero merece la pena el esfuerzo.

Empezamos

En esta etapa, dejaremos la provincia de Huesca para entrar en la de Zaragoza, aunque sigamos en la comarca de la Jacetania. Curioso como las áreas geográficas no se corresponden con los límites administrativos o políticos. Se repite la orografía que encontramos en la etapa anterior. Los pueblos están dispersos y colocados en pequeños altos a lo largo de toda la Canal por una mera cuestión defensiva.

Mianos

El primer pueblo que encontramos es Mianos. En 1170, Alfonso II ordenó la reconstrucción de Mianos en el llamado Pueyo de Mianos y en 1206, Pedro II le concedió al Monasterio de San Juan de la Peña este lugar. Pequeñas calles en cuesta que se dirigen todas hacia la plaza de la iglesia. Es la iglesia parroquial de Santa María, del siglo XII pero, como casi todas en la zona, profundamente reformada durante el siglo XVI. La construcción del pantano de Yesa afectó mucho a este pueblo, porque aunque no llegaba al núcleo urbano sí que afectó a las tierras de cultivo circundantes, contribuyendo a la despoblación de la zona.

Capilla de la Virgen del Arco


En la iglesia se conservan dos joyas inesperadas de la época renacentista: un artesonado con armadura de par y nudillo, decorado con rosas en casetones y ménsulas esculpidas con atlantes y la barandilla que cierra el coro alto. Yo, por lo menos, no podía imaginar que estuvieran allí. La iglesia tiene una única nave con capillas a ambos lados y la curiosidad de tener otra capilla exterior del siglo XVIII, de 1756, actualmente bastante deteriorada dedicada a la Virgen del Arco. En el interior de la iglesia hay también una talla de la Virgen del Rosario. Todo el casco urbano de Mianos está declarado Bien de Interés Cultural.

Techo de la iglesia


Seguimos el camino hacia Artieda que fue en su tiempo asentamiento romano. En 1276, ya tenía condición de villa y pertenecía al Monasterio de Leyre, aunque en 1387 ya había pasado a Jaca. Queda constancia de su labor asistencial como etapa del Camino de Santiago por el hospicio dependiente del Hospital de Santa Cristina de Somport, del que no queda ninguna construcción. Su casco urbano es muy similar al de Mianos y también su iglesia parroquial, reformada también durante el siglo XVI. Está dedicada a San Martín de Tours.

Artieda

La iglesia tiene un atrio porticado en la entrada y adosada a la torre una construcción que alberga la escalera de caracol. Destaca también la capilla de la Virgen del Rosario por su retablo y su bóveda estrellada. Hay también otra talla de la Virgen del Pilar, un cristo del siglo XVI y un pequeño relieve de Santiago. De la primitiva construcción románica de sillarejo apenas queda nada.

Iglesia de San Martín de Tours.
Retablo y bóveda de la Capilla de la Virgen del Rosario


Existe albergue para peregrinos pero cuando yo estuve estaba cerrado. Toda la zona vive con preocupación y mucho activismo en contra, el posible recrecimiento del pantano de Yesa. Sería un desastre por su impacto en el medioambiente, la economía y la población.

Albergue en Artieda

Seguimos el camino. El siguiente pueblo es Ruesta que, actualmente está deshabitado aunque es objeto, desde hace años, de una iniciativa de reconstrucción por parte del sindicato CGT. En el marco de esa reconstrucción se ha habilitado un edificio para albergue de peregrinos y otro para casa de cultura. Visitaremos el pueblo en la próxima etapa. En los años 1960, las casas y campos de cultivo fueron expropiados para facilitar la construcción del embalse de Yesa. 

Castillo de Ruesta

Su castillo del siglo XI debió ser imponente y su torre del homenaje es lo primero que vemos al llegar. Entre 1016 y 1018, Sancho Garcés III de Pamplona reconstruyó y amplió el primitivo castillo y en 1056, Sancho Garcés IV concedió la villa de Ruesta con su castillo a su tío el rey Ramiro I de Aragón. La próxima etapa, el 28 de octubre, será de Ruesta a Undués de Lerda, unos 12 kilómetros.



Así es el camino. Unas veces vas en grupo por un agradable bosque y otras solo en medio de la estepa. 




Seguimos adelante. Ultreia

Por hoy, toca volver a Zaragoza


sábado, 14 de octubre de 2017

Falso documental: Operación Palace

Yo sí me lo creí, aunque por poco tiempo. Empecé a ver el falso documental cuando ya había empezado, creo que iría más o menos por la mitad y antes de caer en la cuenta casi lloro. En pocos minutos, pasé por todas las fases: dolor, rabia, tristeza, incredulidad y de repente me dije: ¡Esto no puede ser! ¿Qué está pasando?

Mi reacción inmediata fue acudir a Twitter (no sé si para bien o para mal a mí ya me resulta imprescindible) y entonces empecé a enterarme de lo que estaba pasando. No me tranquilicé mucho porque a partir de entonces mi rabia se concentró en Jordi Évole y en todo su equipo, en La Sexta y en la madre que la parió. Y no entendí cómo se les podía haber ocurrido aquello: ridiculizar el 23F y tomarnos el pelo. Algo que había hecho sufrir a tanta gente en tan poco tiempo, que tuvo al país con el corazón en vilo durante 24 horas. Aquello que, si hubiese triunfado, hubiera supuesto otra vez la vuelta a las cavernas. Para mí era inexplicable. “Entiendo que Jordi Évole se ría de los conspiranoicos, pero no sé si me hace mucha gracia”. Algo así escribí en Twitter.

Después un poco de Facebook. Allí me di cuenta que la gente más joven, se lo había pasado bien con este falso documental que a mí, al principio, me había causado terror. Pero es que es verdad: una vez pasado el susto y sabiendo seguro que aquello era una (delirante) ficción, te das cuenta del guion de traca que escribieron. Tanques dando la vuelta a la manzana para simular que eran muchos más; un tapiz tejido especialmente para que hiciese de fondo en el discurso del rey y que representaba a los leones del Congreso de los Diputados; Garci dirigiendo la película; diputados ensayando cómo tirarse al suelo. 

Después tienen que venir las reflexiones serias. Para mí el tema del 23F todavía es material muy sensible; pero me han convencido las explicaciones que Évole ha dado. Así que yo saco dos conclusiones muy claras: la primera, somos crédulos por naturaleza (y eso está bien, pero hay que ponerle límites) y la segunda es que se curraron mucho la ficción y no hay que quitarles mérito.

En primer lugar, la televisión debe tratar a la audiencia como los adultos que deberíamos ser. Que no nos pongan tantos paños calientes, que no traten de edulcorar las situaciones, que nos hablen con crudeza y que no nos quieran mantener en un estado de infantilismo, desinformación y desorientación, porque todo eso nos lleva a la dependencia. Y segundo, me parece muy bien que, a partir de ahora, dudemos de todos y de todo; tengamos que cuestionar y contrastar todo lo que aparece por la tele (aunque lo diga Gabilondo) y que hasta ahora nos creíamos sin rechistar ¡A ver cuánto nos dura!

Por último y creo que lo más importante. Hay que criticar abiertamente que todavía no se pueda consultar documentación sobre este hecho fundamental, que, para buena parte de la población que no lo vivió siendo adulta, es sólo un hecho histórico. Desclasificar documentos serviría para evitar teorías conspiratorias que no sé si tienen mucho fundamento o no, pero que dejan todo en la duda. 

Experimentar y arriesgar es parte de la condición humana y debe trasladarse a todos los ámbitos de la vida. La televisión lleva mucho tiempo siendo un muermazo infumable. Esta encorsetada, amordazada, domesticada y condenada hasta la saciedad a la repetición de contenidos una y otra, y otra, y otra vez repetidos. 

En defensa del espectador crédulo, prefiero pensar que no es tan fácil que nos engañen, es que el falso documental estaba muy bien hecho; especialmente, el dramatismo de la voz en off del narrador, creo que es Pedro Tena. ¡Enhorabuena Évole y compañía!



viernes, 13 de octubre de 2017

Teatro: Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand (2017)

Edmond Rostand fue un escritor neorromántico francés y Cyrano de Bergerac es su obra más famosa. Fue estrenada en París en 1897 y desde el primer día fue un gran éxito. 

La obra está basada en un personaje real. Soldado y escritor francés del siglo XVII. Pendenciero, honesto, carismático, valiente y posiblemente homosexual, Cyrano de Bergerac se caracterizó también por su espíritu libertino e irreverentemente crítico con la iglesia y las instituciones. En la obra de teatro, sin embargo, se resaltan más sus virtudes, intelectuales y también de espada, que sus defectos y, especialmente, el amor eterno que mantuvo por su prima Roxane.


No faltan en el Cyrano teatral el humor y la comedia pero, al mismo tiempo, impregnadas de tristeza por los complejos y las dudas del protagonista. Se combinan muy bien en la obra el drama de capa y espada y la comedia romántica. Aunque el verdadero drama de Cyrano es que toda su valentía y habilidad, al servicio de su lengua tan afilada como su espada, no es suficiente para que delante de Roxane muestre sus sentimientos. Se acompleja a causa de su gran nariz. Un problema que hoy estaría resuelto.


Es un misterio porqué sigue siendo un éxito cien años después de su estreno, teniendo en cuenta que la acción se sitúa unos cuatrocientos años antes. Será que, como seres humanos, seguimos mostrando las mismas debilidades y la misma derrota ante el amor no correspondido. Quizá sea eso o quizá que Cyrano representa como ningún otro personaje la verdad del actor. Como dice un crítico ser actor es ser otro a través de la palabra.


El montaje de la compañía de teatro La nariz de Cyrano es ágil, sorprendente y muy entretenido; no pesa en absoluto que la obra esté escrita en verso, al contrario la hace mucho más musical. Además, se nota el amor de José Luis Gil por su personaje hasta confesar que cuando recuerda su niñez y sus inicios en el teatro interpretando toda clase de personajes clásicos, nunca pensó que llegaría a encarnar alguna vez a Cyrano. Tal y como dice el director de la obra Castrillo-Ferrer este actor es capaz de hacerte pasar de la carcajada a la ternura en un segundo.


La escenografía es muy sencilla y cuidada, muy bien acompañada de videoescenas; la música muy oportuna y los lances de espada imprescindibles. Todos los actores y actrices que rodean a Cyrano están espléndidos pero a mí me ha gustado mucho Rocío Calvo que interpreta a un cadete de Gascuña con la misma solvencia que a la dueña de Roxane.



Durante el verano se ha modernizado todo el patio de butacas del Teatro Principal de Zaragoza. Son butacas más cómodas y hay más espacio entre filas, pero se ha perdido el pasillo central que era mi sitio favorito y no se ha solucionado la escasa pendiente. Así que si te toca delante una señora de pelo batido será complicado tener una buena visión del escenario. Además, ya no sé si será por mi edad o por el propio teatro, en algún momento el sonido se pierde. De todas maneras la obra es muy recomendable. Estará en el Teatro Principal de Zaragoza, hasta el 15 de octubre de 2017. 


Interpretes: José Luis Gil, Ana Ruiz, Álex Gadea, Nacho Rubio, Joaquín Murillo, Rocío Calvo, Ricardo Joven. 

Escenografía: Alejandro Andújar, Enric Planas
Iluminación: Nicolás Fitschel
Vestuario: Marie-Laure Benard
Música: David Angulo
Videoescena: Eugenio Vicente, Germán Roda