miércoles, 16 de agosto de 2017

Museo Goya. Zaragoza (2017)


En 2015, el antiguo Museo Camón Aznar sufrió una profunda reorganización y pasó a llamarse Museo Goya. Existió cierta polémica ante este cambio porque el profesor Camón Aznar había sido una figura dentro del ambiente cultural zaragozano y no se merecía el ninguneo. Entiendo que el cambio fue correcto para intentar revitalizar el espacio y atraer a los turistas con el reclamo de las obras de Goya pero, al mismo tiempo, la colección de Camón Aznar quedó un poco oscurecida. 

José Camón Aznar por Oswaldo Guayasamín
El edificio es un exponente de palacio renacentista aragonés construido hacia el año 1535, aunque durante la última rehabilitación han aparecido en el sótano, junto a la bodega original, también restos romanos. Fue la residencia de Jerónimo Cósida, un reconocido pintor protegido por Hernando de Aragón, Arzobispo de Zaragoza y Virrey de Aragón, nieto bastardo de Fernando II el Católico.

Patio desde la planta baja
Después de ser la residencia de varias familias hasta el siglo XX y de que cada una de ellas hiciese las correspondientes reformas, lo único que queda de la época renacentista es el patio. Comparado con otros es un patio pequeño pero muy elegante, con columnas estriadas y decorado con grutescos y medallones y una galería de arcos de medio punto en la primera planta. En la fachada también destaca otro elemento característico del renacimiento aragonés: una galería con alero de madera ornamentado en la planta superior.  

Patio desde la planta primera
La colección se distribuye en las tres plantas del palacio y queda vertebrada en torno a la figura de Goya. La planta baja alberga el espacio para las exposiciones temporales. Ahora hay una exposición sobre La tauromaquia en Goya y en Picasso que no me voy a perder. Tiene pinta de ser muy interesante. En la planta primera llamada Goya Antecedentes, podemos ver los pintores barrocos que más influyeron en la formación de Goya. Casi toda la obra es de temática religiosa y también hay algunos retratos y otras piezas góticas, como la Virgen con niño entronizado y rodeada de ángeles músicos de Blasco de Grañén.


Virgen con niño 
Otra obra que me ha llamado mucho la atención ha sido este bajorrelieve en barro cocido sobre tabla de Juan de Juni, escultor renacentista, llamado La Piedad; los pliegues del manto de la virgen resultan envolventes y muy ligeros, realizados con gran cuidado.

Piedad

La planta segunda se dedica completamente a Goya y su obra. Este museo es el único que tiene expuestas las cinco series de grabados. Los Caprichos (1799), los Desastres de la Guerra (1810-1814), la Tauromaquia (1816), los Disparates (1816-1824) y los Toros de Burdeos (1825). En todos estos grabados se muestra el carácter más oscuro de Goya, capaz de ver lo más sórdido del alma humana, la depravación, el abuso sexual, la enfermedad y la locura, la indigencia, el disimulo y la soberbia, la decrepitud y el oscurantismo que, a veces todavía arrastramos.

Ya van desplumados

Entre todos ellos me quedo con dos: Murió la verdad y Si resucitará? En el primero, la verdad es una joven semidesnuda, rodeada de personajes brutales que, aparentemente, la han matado. En el centro de la imagen un oscuro obispo parece certificar la muerte, en la parte izquierda del grabado un personajillo horripilante con anteojos parece reírse. En la esquina inferior derecha, una mujer horrorizada se tapa la cara, lleva en sus manos una balanza. Es la justicia. En Si resucitará?, la misma joven ocupa la parte inferior del grabado. Sigue rodeada de personajes amenazadores que esperan que resucite para volverla a matar. Algunos estudiosos consideran que la joven muerta es la Constitución de 1812 porque lleva una corona de laurel.

Murió la verdad

Si resucitará?

Goya retrató en 1816, en uno de sus grabados de la Tauromaquia a la Pajuelera. Las llamadas señoritas toreras habían sido aprobadas durante el reinado de José Bonaparte, pero su origen era muy anterior. No me gusta la fiesta de los toros, la tortura y la muerte de estos animales y tampoco me gustan mucho los toreros que se muestran tan reacios al cambio. Pero mucho menos me gusta la invisibilización de la mujer. Las toreras existieron y siempre fueron minoría (y a mí me gustaría que no hubiese habido ninguna) y, como en cualquier otra actividad de mujeres, minoría silenciada y olvidada. Pues Goya la retrató y ese es el retrato más antiguo de una torera. El grabado se llama Valor varonil de la célebre Pajuelera en la de Zaragoza. La Pajuelera se llamaba Nicolasa Escamilla y era de Valdemorillo y seguramente sería pobre y no le quedaría más remedio que torear para ganarse la vida.

Valor Varonil 
En esta misma planta hay algunas pinturas y bocetos de los trabajos de Goya. Destaca el retrato de Félix de Azara, naturalista, militar y antropólogo, nacido en Huesca. Ejemplo de Ilustrado, se le encargó la misión de delimitar con precisión las fronteras de la América española y aprovechó también para estudiar la flora y la fauna del continente.

Félix de Azara
La Gloria (la Adoración del nombre de Dios) es el boceto de la pintura al fresco de la bóveda del coreto del Pilar de Zaragoza. Se considera una obra tardobarroca y destaca por la luminosidad del triángulo que representa a la Trinidad y que en la obra definitiva lleva inscrito el nombre de Dios en hebreo.

La Gloria 
La última planta, Goya Legado, se dedica a la influencia de Goya en los pintores del siglo XIX y XX. Hay obras de Unceta, Pradilla, Barbasán o Antonio Saura y también de escultores como Pablo Gargallo. Merece la pena recorrerla con más detenimiento. 

Manda. Antonio Saura

Museo Goya - Colección Ibercaja - Museo Camón Aznar
C/ Espoz y Mina, 23. Zaragoza

Madre infeliz

Sopla


lunes, 14 de agosto de 2017

Ópera: Madama Butterfly (2017)

Esta puesta en escena de Mario Gas de Madama Butterfly fue la que vi en directo hace unos años. Recibió muy buenas críticas en su momento y ahora se ha repuesto. Lo más novedoso era que, aprovechando la supuesta filmación de una película, podíamos ver en pantalla en blanco y negro primeros planos de los cantantes mientras se desarrollaba en el teatro la escena principal. Así teníamos al mismo tiempo dos visiones complementarias de la trama. Es muy original. 

No recuerdo quienes eran los cantantes entonces. En esta ocasión han sido Ermonela Jaho y Jorge de León. Ella me pareció que insuflaba al personaje toda su pasión y todo su dramatismo, consiguiendo emocionar; él, por el contrario, no sé si porque su personaje me resulta antipático o porque no se esforzó mucho, no me transmitió nada. Me gustaría tener conocimientos musicales para hacer una crítica más especializada, pero no los tengo, así que me baso únicamente en sensaciones.


A principios del siglo XX, Europa se consideraba todavía el corazón del mundo (yo creo que en 2017 sigue haciéndolo) y todo lo que no transcurría en su territorio le parecía exótico. Mientras en Estados Unidos, durante la segunda mitad del siglo XIX se había vivido una fiebre por colonizar el oeste, Europa trataba de descubrir los misterios del lejano oriente. Tan exótico resultaba uno como otro.


En la ópera también se vivió esta fiebre por lo exótico y autores como Puccini desarrollaron sus obras en Japón, Madama Butterfly y Turandot, y también en el Oeste, La fanciulla del West. También en moda, decoración, pintura y arquitectura había una verdadera obsesión por todo lo japonés. En el Museo Thyssen de Madrid hay ahora una exposición sobre Madama Butterfly y la atracción por Japón. Madrid, 1868-1915, hasta el 27 de agosto


Este año como parte de la celebración de la Semana de la Ópera y también por los 200 años del Teatro Real, se programó esta obra para ser emitida por RTVE y también en pantallas en calles y plazas. Era el 30 de junio. Los días antes a la representación habíamos sufrido una ola de calor desproporcionada en Zaragoza, pero precisamente ese día se levantó cierzo y la temperatura bajó unos 15 grados. Así que estaba en la parada del autobús dispuesta para ir a la Plaza de San Bruno, donde se había colocado la pantalla en Zaragoza y, como el autobús tardaba y tardaba y tardaba, empecé a quedarme pajarito.


Cambié de idea y decidí volverme a casa a ver la retransmisión de televisión despachurrada en mi sofá, tomando una taza de té y sin pasar ni frío ni calor. Una decisión acertada, porque quienes estuvieron en la plaza pasaron bastante frio, aunque quienes vimos la retransmisión de televisión no pudimos ver las imágenes en blanco y negro de la supuesta película.  


El argumento de la ópera es sobradamente conocido. Pinkerton es un arrogante, cabrón, hijo de yanqui que está destinado en Japón. Como no quiere aburrirse mientras dure su destino allí, decide casarse temporalmente con Cio-Cio San (se pronuncia Chocho San), una joven geisha que apenas tiene 15 años; una huérfana que, como consecuencia de esta boda con un extranjero, será repudiada por su familia. Por supuesto, Pinkerton se marchará, cuando se canse de ella, sin saber que Butterfly está embaraza (yo creo que si lo hubiera sabido se hubiera marchado igual) y Butterfly se quedará esperándole durante años, sumida en la tristeza, la pobreza y el rechazo de su gente.


El final fue, trágico y muy emocionante como corresponde a casi todas las óperas, pero mucho más cruel. Sería casi una metáfora de lo que Occidente y sus metrópolis han hecho con los países colonizados. Llevarse toda su riqueza, corromper a su población y dirigirse a esquilmar otra sociedad.


En esta página web se puede ver todavía la ópera retransmitida The Opera Platform


Dirección musical: Marco Armiliato
Dirección de escena: Mario Gas
Escenografía: Ezio Frigerio
Intrépretes: Ermonela Jaho, Enkelejda Shkosa, Jorge de León. 

viernes, 11 de agosto de 2017

Cine: Dunkerque de Christopher Nolan (2017)

Cuando el 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia, tanto Reino Unido como Francia le declararon inmediatamente la guerra. Sin embargo, durante meses apenas plantearon batalla y Alemania siguió avanzando por Europa. Es lo que se llamó drôle de guèrre o guerra de broma. No sé si no tenían muchas ganas de luchar o si subestimaron al enemigo el caso es que para mayo de 1940, Alemania ya dominaba todo el centro de Europa, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y Francia, y también Noruega y Dinamarca. En apenas seis meses habían llegado hasta la costa del Mar del Norte y veían desde allí la costa británica. 



Las tropas aliadas, la mayoría de ellas británicos de la Fuerza Expedicionaria, por falta de previsión o porque el enemigo era muy superior quedaron, así, bloqueadas entre la artillería alemana y el mar, con pocas posibilidades de ser evacuadas, especialmente teniendo en cuenta que, en esa situación de bloqueo, los alemanes aprovechaban para bombardearles sin descanso. Eran 400.000 hombres desprotegidos que querían sobrevivir, mientras en su país los políticos se planteaban firmar una paz deshonrosa con Hitler.


La Armada Británica preparó sus barcos para iniciar la evacuación, pero el problema fue que el puerto de Dunkerque estaba destrozado y los barcos de gran calado no podían acercarse. Así que, los soldados debían ser transportados en pequeños barcos hasta los barcos más grandes. Evacuar unos pocos soldados cada vez, al mismo tiempo que los alemanes les seguían bombardeando, era la única solución viable.


De manera que, incluso, tuvieron que recurrir a confiscar pequeñas embarcaciones pesqueras y también de recreo, de manera que involucraron a civiles en el rescate de esos soldados. Se llamó el Milagro de Dunquerke. Se había previsto evacuar a cincuenta mil soldados y al final pudieron salvarse más de trescientos mil. No sería milagroso si nos convenciéramos de que pequeños esfuerzos sumados son más fuertes que un gran esfuerzo.


En este escenario, sitúa Christopher Nolan su película. Una gran película sobre altruismo y egoísmo o sobre cooperación y supervivencia que, según algunos críticos, ganará en los Óscar todo lo ganable. Pero que, al mismo tiempo, también ha sido criticada por la prensa francesa, por no visibilizar la cooperación de Francia en la evacuación. Espero que los franceses hagan su propia película.


Vemos la acción desde tres puntos de vista, por tierra, mar y aire y también desde tres tiempos diferentes y a través de tres grupos de tres personajes principales cada uno. Tendría que dominar más la filmografía de Nolan para poder dar una explicación a esta preeminencia del número tres que ha sido reseñada por los críticos. Tres soldados, tres pilotos y tres civiles son los encargados de poner el elemento humano en la película, aunque tomados individualmente poco sabemos de ellos, apenas su nombre y nada de su historia pasada, ni mucho menos de su futuro después de la evacuación. Únicamente asistimos con cierto sobrecogimiento a sus intentos desesperados de sobrevivir, algunos un poco más turbios que otros pero todos comprensibles.


Así que podemos considerar que el protagonista absoluto es un personaje colectivo, el pueblo británico aunando sus esfuerzos para salvar y salvarse a sí mismo. A mí me ha gustado mucho esta película por la fuerza narrativa de la imagen y por la capacidad expresiva del sonido y de la música que hacen innecesarios diálogos y reflexiones, en un momento en que sobrevivir es mucho más importante que hablar o reflexionar.


Guion y Dirección: Christopher Nolan
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Hoyte van Hoytema

miércoles, 9 de agosto de 2017

Videoinstalación: Cuando cuento estás sólo tú... pero cuando miro hay sólo una sombra de Farideh Lashai - PhotoEspaña 2017

Goya es el pintor de la modernidad en una época de tinieblas. Todavía, en el siglo XXI, sigue siendo fuente de inspiración para los artistas. Farideh Lashai era una artista iraní muy reconocida por sus pinturas y también por ser escritora y traductora. Lashai murió en 2013 y unos años antes decidió revisitar la obra de Goya con la que se sentía muy identificada. 

Por lo poco que he visto de esta autora, su pintura podría incluirse dentro de la categoría general de la abstracción. Sin embargo, este trabajo, una videoinstalación es algo muy diferente. No sé si por la proximidad de su muerte o porque perteneció a una generación que vivió tiempos muy convulsos en Irán, tal y como le había pasado a Goya. Ambos sufrieron las penurias de la guerra y la barbarie, la represión y la intolerancia, y fueron muy conscientes de las secuelas de este sufrimiento en el ser humano.


Se ha dispuesto en la pared una selección los Desastres de la guerra de Goya. Son de pequeño tamaño y están en penumbra de manera que apenas se pueden distinguir. Les acompaña una música, un Nocturno de Chopin, suave y melancólico que acentúa todavía más la crueldad de las imágenes. Al mismo tiempo un foco va resaltando poco a poco cada una de las viñetas, para hacernos descubrir lo que tienen de especial.


Farideh Lashai fotografió estas estampas de Goya y dejó en ellas únicamente las ruinas de los edificios. No se sabe cómo los personajes que dibujó Goya han desaparecido y tampoco es importante. Será la luz proyectada por un foco, que recuerda a los focos de los campos de concentración alemanes, quien los devuelva a su vida en la estampa, además incorporando digitalmente movimiento a esos mismos personajes. Pero, en cuanto la luz desaparezca los personajes desaparecerán con ella y sólo quedarán, otra vez, la ruina y las sombras. Un eterno retorno de desolación y miseria.


Supone una reflexión profunda. Al menos a mí me hizo reflexionar. Especialmente sobre esa repetición secular de la barbarie. Nos parece que la guerra y la violencia reaparecen periódicamente en la vida del ser humano, pero es que en realidad nunca se han ido. Quizá sólo hemos vivido una apariencia de tranquilidad que el foco de Farideh Lashai se encarga de perturbar.


Tanto Lashai como Goya vivieron tiempos muy turbulentos. Fueron perseguidos y represaliados por sus respectivos gobiernos. Vivieron el exilio y también la incomprensión de sus coetáneos. Una enfermedad grave les alejó del mundo y propició que indagasen en las entrañas de la miseria humana. Al final esta obra no deja mucho sitio a la esperanza, puesto que la luz no vuelve más que para iluminar el horror.



La obra se ha instalado en la Sala 66 del Museo del Prado, en el edificio Villanueva, muy próxima a las Pinturas Negras de Goya y en perfecto diálogo con ellas. La exposición forma parte de PhotoEspaña 2017 y a mí me parece perfecto que el arte contemporáneo puede entrar donde están sus antecedentes más claros. También es de esa opinión Miguel Falomir, el director del museo, quien además se está comprometiendo en programar exposiciones de mujeres artistas, para paliar su falta dentro de la colección permanente. En el siguiente enlace más información sobre Farideh Lashai y su estilo ¿Quién es Farideh Lashai? Se ha editado también un precioso catálogo. En el Museo del Prado hasta el 10 de septiembre de 2017. 


lunes, 7 de agosto de 2017

Concierto: El mito de Orfeo (2017)

Este concierto se anunciaba como uno de los principales de la temporada y no ha defraudado. Supongo que la expectación se debía a que esta actuación de Philippe Jaroussky en el Auditorio de Zaragoza, considerado uno de los mejores contratenores del mundo, era la única que iba a dar en España. Generalmente ese registro vocal se ha limitado a la música barroca, interpretada en su momento por los castrati, pero Jaroussky se ha propuesto ampliar este repertorio. 

Philippe Jaroussky
En este concierto sobre El mito de Orfeo, interpreta fragmentos de varias óperas que han tratado este tema, acompañado por la soprano Amanda Forsythe y por la orquesta I barocchisti dirigida por Diego Fasolis.

Amanda Forsythe
Orfeo dominaba el arte de la música y con su talento podía amansar a las bestias; también fue uno de los argonautas que acompañaba a Jasón en su viaje para conseguir el vellocino de oro y que se encargó de proteger a sus compañeros del poder de seducción de los cantos de las sirenas. Pero en estas óperas se trata de otra historia. Orfeo había seducido a la hermosa Eurídice con su canto y su poesía, pero poco después de su matrimonio, cuando respiraban felicidad por todos sus poros, Eurídice murió. La picadura de una serpiente fue la causa de su muerte; aunque otras versiones dicen que Eurídice trataba de huir de un violador cuando le picó la serpiente. Así que el causante de su muerte sería un violador.

Auguste Rodin

No obstante, el amor que Orfeo sentía por ella le hizo cantar canciones tan tristes que todos los dioses se conmovieron e intercedieron para que él pudiese descender hasta el infierno y rescatar a Eurídice. También convenció a Hades para que le devolviese a su esposa pero éste le puso una condición: durante todo el tiempo que durase su vuelta a la tierra y a la vida, nunca debería volverse a mirar a Eurídice.


Bajar al infierno era una empresa difícil, pero volver de él todavía lo fue más. Sorteaban fuego, demonios, tentaciones, cansancio, hambre, todo gracias a la fuerza de su amor. Casi al final del trayecto, cuando ya casi habían vuelto a la vida, cuando la luz del sol les iluminaba, Orfeo se volvió para interesarse por Eurídice pero ésta tenía todavía un pie en las sombras del infierno. Al no cumplirse la condición impuesta por Hades, Eurídice desapareció para siempre.

Antonio Cánova. Museo del Louvre
A pesar de que Orfeo intentó volver al infierno, los dioses no se lo consintieron. Consideraron que era cobarde y que para estar ya siempre con su amada, sólo tenía que morir y no estaba dispuesto a hacerlo. Orfeo siguió cantando su tristeza hasta que las Bacantes le mataron y despedazaron y, por fin, pudo reunirse para siempre con Eurídice. Triste historia.

Orfeo entre los animales. Museo de Zaragoza
La primera parte del concierto la dedicó a Antonio Sartorio, Claudio Monteverdi y Luigi Rossi y la segunda exclusivamente a Christoph Willibald Gluck (que es el único al que yo conocía). A mí, los dos intérpretes consiguieron emocionarme y a veces eso es difícil si no se conoce todo el programa del concierto, como era mi caso y no existe la ayuda de la escenografía. Me gustaría, algún día, poder asistir a la representación de una de estas óperas barrocas tal y como se representaban en los siglos XVII y XVIII.


Tal y como se ve en la fotografía del Auditorio de Zaragoza, así interpretaron Philippe Jaroussky y Amanda Fortsythe a Orfeo y Eurídice, dándose la espalda para evitar la ira de los dioses. 


viernes, 4 de agosto de 2017

Exposición de Fotografía: Enseñar a mirar - PhotoEspaña 2017

Yo también hice cursos de fotografía en la escuela Spectrum Sotos. Siempre me había gustado la fotografía, ver fotografías, especialmente las de blanco y negro, pero nunca se me había ocurrido que yo pudiera meterme en un laboratorio a hacer magia. Hasta que un buen amigo, loco también por la fotografía, me animó. 


Lamentablemente nunca tuve grandes cualidades como fotógrafa, pero me sigue entusiasmando visitar exposiciones. Así se me hizo habitual visitar Tarazona Foto, Huesca Imagen y los certámenes de PhotoEspaña. Sigo visitando ésta última todos los años (que puedo). Sin embargo, nunca pude asistir a ninguno de los talleres de Spectrum realizados en Panticosa o Veruela (lugares mágicos para mí). Esa es una cuenta que tengo todavía pendiente.

Laboratorio
Hace poco tiempo me compré una cámara digital, pequeña pero con muchas prestaciones. Es perfecta, con ella he tomado algunas de estas fotos. La llevo siempre en el bolso y cuando me apetece y algo me llama la atención lo fotografío; pero no puedo evitar echar de menos los fines de semana encerrada en un pequeño laboratorio, que organicé en casa de mis padres, intentando hacer magia, aunque el resultado fuera frustrante.

Las cubetas para los tres baños
Esta exposición del Centro de Historias titulada Enseñar a mirar, pertenece a la edición de PhotoEspaña de 2017. Es un homenaje a los 40 años de actividad ininterrumpidos de la Escuela de Fotografía Spectrum Sotos dedicados a enseñarnos a mirar.


En una primera sala se exhibe la obra de doce fotógrafos que, en diferentes momentos, impartieron sus conocimientos en la escuela y que, actualmente, siguen en activo, consagrados como fotógrafos de primera línea. Con diferentes técnicas, enfoques y discursos narrativos sólo son una pequeña muestra de los 6000 profesionales y aficionados que durante esos 40 años han estado más o menos vinculados e influidos por la escuela. Uno de ellos es Gonzalo Bullón que participa con tres fotografías de su serie Los amigos.

Colaborando de Gonzalo Bullón
Antonio Uriel presenta varias fotos de su última exposición en la Galería Spectrum en el año 2016. Se titulaba Alud Portátil y en ella indagaba por los límites de la fotografía. Descontextualizando el documento fotográfico se podía crear una verdad distinta. De manera que se cuestiona el propio sentido de la vista, perturbado por la intervención del fotógrafo. Recuerdo haber hecho un curso con Antonio Uriel. Fotografía impregnada de literatura. Hay otros fotógrafos que no conozco pero que me han interesado mucho, como Paulina Aleskhina y su serie de 2017 sobre primeros planos de manos retratadas con mucha intensidad, como paisajes humanos o Cecilia Casas que se fotografía a sí misma reflejándose en su propio reflejo.

Cecilia Casas
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Manos de Paulina Aleskhina

Pedro Avellaned es un referente consolidado de la fotografía en España. Fotografías de Sudario Rojo, 2012 y El otro perro 2000. En 2016 recibió el Premio Aragón Goya concedido por el Gobierno de Aragón. Además de fotógrafo, ha dirigido cine y también teatro. Es considerado un creador multidisciplinar.



La segunda sala está dedicada a la evolución del proceso y los útiles fotográficos. De las cámaras analógicas a las digitales y del revelado y positivado en laboratorio al procesado a través de ordenadores y programas de edición. Hay una fotografía muy significativa. Se trata de una cámara de fuelle Mammoth que pesaba 640 kilos, medía más de 4 metros y era manejada por más de 14 operarios; las lentes eran Zeiss. La cámara tardó 8 meses en estar lista.


Se construyó expresamente para tomar una sola fotografía. La Chicago & Alton Railway encargó a George R. Lawrence que construyese esta cámara y su correspondiente placa de vidrio de 2,5 x 1,2 metros. Querían fotografiar el nuevo tren de la compañía, más rápido y más lujoso, que conectaba Chicago con San Luis. Megalomanías de estadounidenses.


Se tomó la fotografía y se hicieron tres copias. Una de ellas se exhibió en la Exposición Universal de París de 1900 y Lawrence recibió el Gran Premio Mundial a la Excelencia Fotográfica. Es ésta.


En la exposición, enfrente de esta fotografía de la cámara Mammoth se ha colocado una cámara oscura, una cámara estenopeica, que ya se utilizaba para dibujar en el siglo XV, aunque la técnica se conoció mucho antes. Aplicada a la fotografía, sigue el mismo principio. La luz entra a través de un pequeño agujero y proyecta la imagen invertida en el panel posterior. Y sí, funciona. Al cabo de un rato, la imagen de la cámara Mammoth aparece.

Rogelio Allepuz, Ibón de Anayet
En la última parte de la exposición se proyectan imágenes de alumnos actuales. Supongo que futuras promesas o promesas ya consolidadas de la fotografía aragonesa. Por otros 40 años más. 


Enseñar a mirar - PhotoEspaña 2017
Centro de Historias de Zaragoza
Plaza San Agustín 2
Hasta el 20 de agosto